2.23.2014

Dossier de poesía actual de Baja California




Pues bien, iniciar un dossier de poesía actual de Baja California citando a Vizcaíno responde a mi total convicción en recordar el origen; mi apuesta por salvaguardar la memoria histórica -en todos los ámbitos-; por reconocer a los que fueron y abrieron paso en el desierto.

Agradezco la invitación de Mijail Lamas para coordinar este proyecto de CÍRCULO DE POESÍA, revista electrónica de literatura. Y, sobre todo, a los poetas del estado que, generosos, comparten su trabajo.

Ahí les dejo las ligas... la invitación a leer.

Presentación del dossier:

POESÍA DE BAJA CALIFORNIA
Toda la California
cabe en tres palabras:

cielo, mar, desierto.

Rubén Vizcaíno Valencia


Habitar la esquina, el extremo Noroeste de la nación; territorio hostil —así de pronto. Habitar los brotes urbanos que se abrieron paso entre las arenas del desierto, las piedras y los matorrales. Desafiar la Ley de la Gravedad, desde los cerros y sus cañones. Declararse inmunes a todos los centígrados aglomerados. Renegar del “bordo”, la “migra” y las horas de “línea” para cruzar a U.S.A.


Llegar, quizá, sin planes de permanencia… ¡pero es que el agua de la presa!, ¡pero es que el Pacífico y el Mar de Cortez!…


Permanecer, porque las noches —en esta esquina— son bálsamo de estrellas.


Baja California, con toda su aridez, es generosa fuente de poesía. Poetas originarios, quizá los menos, o avecinados en esta tierra, los más; generación tras generación, dejan impresa en sus páginas la experiencia cotidiana, íntima y colectiva, de habitar la «realidad» fronteriza, urbana, porteña, desértica y rumorosa. 


Algo de esas letras, compartiremos acá. Algo de esa esperanza que furiosa derriba fronteras, atraviesa el desierto y se amansa frente al mar, al ocaso. Poesía que reta la aridez, porque, como bien dijo Vizcaíno:

Conquistarla
es domar los desiertos…
y la muerte.
*** 

Nubífero anhelo



¿Si intentara una nube...
un pequeña nube,
modesta,
cotidiana,
transportable,
privada?

Quizás con el recuerdo.
el cansancio,
la pipa,
después de algunas noches
y de mucha paciencia.

¡Qué alivio el de sentirla debajo del sombrero,
o saber que nos sigue
como si fuera un perro!

Oliverio Girondo

2.02.2014

2014

...y ya se nos fue el mes número uno.

Se llevó entrañables hombres de letras. El gremio poético ya no sentía lo duro, sino lo tupido, como dicen.

"Está muriendo mucha gente", me dijo un amigo. Cierto, todas las vidas son importantes, todas las muertes duelen. Pero los escritores, los poetas, nos duelen tanto a tantos, porque con sus letras nos tocaron a todos. Porque a través de sus páginas dialogaron con sus lectores, como lo hace un amigo querido, cercano. Entonces, su partida es de todos. Nos duele a todos. Y todos compartimos la sensación de orfandad que se queda, cuando ya no están.

Así, enero del 2014 se llevó a Gelman, Fonz, Pacheco, Loo. A leerlos, a leerlos mucho, para que permanezcan acá, dialogando como amigos queridos, cercanos. Como si nada.

La vida sigue.

Ciclos concluyen. Otros inician.  La chamba. Dejé, finalmente, la ofna. que habité por más de 4 años, 40 horas (o más) a la semana. La institución fuente de casa, vestido y sustento desde el 2008. Ahora seré profe, nomás. Volví al alma mater, para quedarme.

Satisfecha.

Y, después de un merecido descanso como alumna, me integré al Diplomado en Periodismo Cultural que ofrece el Centro de Posgrado y Estudios Sor Juana. Porque enriquecerá mi labor docente y porque es justo y necesario afinar la pluma en esto del registro del acontecer en el mundo literario/cultural de la ciudad, que si bien he venido haciéndolo de manera informal para este mismo blog y otros de mis espacios en línea, nunca está de más abonarle al aprendizaje, sobre todo con la planta docente que se cargan. Excelente.

En las letras: estoy en la antología "The San Diego Poetry Annual" edición 2013-2014.

Tendremos NOCHE DE LUNA BRAVA, otra vez, ahora en la vecina ciudad de Tecate. Justo hoy preparamos el guión... quedó rico.

El corazón: tranquilo. Mi abuelita echándole ganas. Mi hija creciendo, sana. Mi familia, en marcha. Mis amigos: míos, entrañables, cerca.

El nido: justo aquí.

Así las cosas, en este 2014 que inicia, desde la segunda noche de febrero. Con las manos frías y una taza de café caliente.