11.22.2015

Asuntos de la nostalgia


¿Recuerda usted cuál fue el primer LP que compró en su vida?... Sí, hablo de vinilos, de tiempos remotos, de nostalgia.

En mi caso, era 1988. 12 años y un billete de 20 pesos (de aquellos, de entonces) fueron suficientes para buscar en la mesa de discos del Calimax (sí, entre carnes y abarrotes, el supermercado local tenía una mesa de "ofertas") hasta toparme con la mirada insinuante del argentino, que prometía delicias con la leyenda "atado a un sentimiento".

No digo que fuera mi primer disco. En casa de mis padres siempre hubo música. Aún conservo mis ediciones de Parchís, Burbujas y Heidi. Sin embargo ese de 1988 fue el primer disco que yo, por voluntad propia y con todo el poder de autodeterminación que el "domingo" paterno me brindaba, tomé entre mis manos para llevarlo a casa.

En aquellos tiempos los vinilos eran costosos. Mi colección musical de secundaria se llenó de casetes, que resultaban más sencillos de conseguir. Qué decir de autoproducir, grabando canciones de la radio.  

En los noventas todo fue disco compacto. Y, cuando menos nos dimos cuenta, ya teníamos cientos o miles de canciones en la memoria de la computadora.

Gracias a consejos sabios, hace más o menos un par de años me hice de un tocadiscos y volví a comprar vinilos. La mayoría en tiendas locales de discos usados: templos a la nostalgia. 

Justo hoy tuve oportunidad de acudir al Tijuana Record Show en las instalaciones del ICBC. Apenas entrar al pasillo de acceso a la galería, donde se instalaron los vendedores, y ese aroma de disco viejo se apoderaba de una, con cierto efecto hipnótico y seductor. Me traje 5, más uno de Louis Armstrong que eligió la cría y, obvio, no pude negarme a comprar.

Ahí estábamos, todos, en la búsqueda. Porque la pureza digital no puede compararse, ni remotamente, con el sucio encanto del scratch al girar y girar:

El incitante sonido de la aguja sobre el vinilo...
Caricia punzantelengua afilada que lo hace cantar

...¡supera ésa, IPod!
Sí, ahí estábamos. Y de pronto te encuentras con la sonrisa cómplice de algún reciente conocido que te saluda y pregunta "¿le gustan los vinilos?", como sabiendo que, en el fondo, compartimos un vicio común; que no somos tan distintos. Sí, eso hace la música en vinilo, en estos tiempos de Soundcloud y Spotify.

Mi modesta colección, entonces, ha crecido un poquito hoy. Algún otro día me daré la vuelta por ciertos lugares en la ciudad que me han recomendado. Y seguiré a la espera de volver a mi favorito, ese cielo de los coleccionistas de vinilos: Amoeba.


Así la vida. Así la nostalgia.


11.10.2015

Canciones y poemas


Fue en junio del 2013 cuando, por invitación de Gabriela Bojórquez, iniciamos este proyecto de canciones y poemas en El Lugar del Nopal. Se trataba entonces de un espectáculo de una noche, pero lo disfrutamos tanto y el público lo recibió con tanto cariño, que ya son más de dos años de llevar las Noches de Luna Brava a distintos espacios de Tijuana, Tecate y Chula Vista, CA.

Dos años de compartir con Gaby y Hadia, no solo textos de poemas y letras de canciones sabrosas; sino también nuestras propias historias, los pasos que vamos dando, las tristezas de la vida y los hallazgos afortunados.

Algunas amistades se tejen así: con momentos llenos de sueños, retos afrontados en equipo y logros compartidos. Con admiración profunda al trabajo de las otras y la certeza de que este proyecto a tres voces está dejando algo muy valioso en quienes nos escuchan: el interés por la lectura de los autores que compartimos y un momento de reflexión sobre la importancia de amar, sin miedos ni culpas, gozosamente.

Hace un par de días tuvimos presentación en el Praga Café, de Tijuana. Y, como cada vez, la experiencia me deja con la sonrisa en los labios durante días, tarareando canciones y recordando versos que le tiemblan a una por dentro. 

En un mundo como el nuestro, la vida encuentra espacios para ofrecernos sus encantos: la poesía y la música son algunos de ellos. Será por eso que cuando hacemos las Noches de Luna Brava, una siente que por espacio de casi dos horas, quienes nos escuchan se llevan ese encanto... y por eso vuelven.

Así la vida.

10.31.2015

Elena Urrutia




Conocí a Elena Urrutia durante el Curso de Verano del PIEM, en el COLMEX, en el 2006. Pero le había encontrado unos años antes, cuando hacía la tesis de licenciatura y me conseguí, recién salidito del horno, el libro Estudios sobre las mujeres y relaciones de género en México: aportes desde diversas disciplinas (COLMEX, 2002), que la académica mexicana coordinó.

Está de más mencionar la emoción de "groupie" el primer día del curso, al encontrarme en el mismo salón con la responsable de un texto que significó tanto en mi vida universitaria y personal. Entonces de 74 años, se le podía ver todas las mañanas subir y bajar por los pasillos del Colegio de México, arrastrando un carrito con un pequeño tanque de oxígeno, al que le unían delgados tubos de plástico. Siempre animosa y dispuesta, generosa al compartir su experiencia y conocimientos, ese año coordinaba el Curso de Verano. Fue un verdadero honor conocerle.

Fundadora del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM), en 1983, primer programa de su tipo y nivel en nuestro país; Elena Urrutia es, me parece, junto con Marta Lamas y Marcela Lagarde, uno de los tres pilares fundamentales de los estudios de mujeres y género en nuestro país. Gracias a mujeres como ella, estos temas se convirtieron en objeto de estudio académico formal, abriendo la puerta a muchas otras y dejando tras de sí un riquísimo legado teórico que, tarde o temprano, ha logrado incidir en la toma de decisiones en materia de políticas públicas.

Anoche, ya tarde, leí la noticia de su muerte. Algo justo en la frontera entre la tristeza y el agradecimiento me llenó el corazón. Lamento su partida, pero celebro su vida. Agradezco su valor y persistencia (porque en nuestro mundo, sin valor y persistencia las cosas para las mujeres nomás no funcionan). Y me llena de satisfacción haber podido coincidir con ella (y un grupo de mujeres extraordinarias) aquel verano del 2006, en su PIEM: ese espacio académico que cambió mi vida.

Descanse en paz, Elena Urrutia.

9.19.2015

«¿Para qué sirve el box, mamá?»



Cenábamos anoche, la cría y yo, en restaurante de cadena nacional con tremendas pantallas de televisión que transmitían un popular canal deportivo. 

El programa era de box. Bueno, de esa nueva versión en la cual pelean descalzos y pueden dar rodillazos y rodar por el suelo. La pelea se acompañaba de la faramalla teatral de entrevistas a los peleadores, donde gritan, amenazan y lanzan toda una serie de improperios y fanfarronadas. Teatrales, en serio, la gesticulación, las miradas... (son buenos actores, es innegable).

De pronto, la cría me pregunta con espontánea y auténtica curiosidad:

«¿Para qué sirve el box, mamá?»

Casi en automático, me escuché responder:

«Es una válvula de escape social.»

Al ver su cara comprendí que era necesaria una explicación más simple y clara. Aunque, de entrada, su pregunta ya dejaba ver lo absurdas que las escenas en pantalla le resultaban.

Inicié explicándole que al decir "válvula de escape" estaba en realidad usando una metáfora. Busqué un video en YouTube para mostrarle la manera en que una olla de presión funciona: como el calor y los vapores que se acumulan en su interior, de no contar con ese mecanismo que deja escapar poco a poco un hilito de aire caliente, terminarían por hacer explotar la olla.

Entonces, continué, cuando las personas, comunidades y sociedades, acumulan por mucho tiempo enojo y malestares, son como esa olla de presión. Son "necesarios" mecanismos (en este caso mediáticos) que les permitan sublimar las emociones violentas, para evitar la explosión. Como noté que aún no quedaba del todo satisfecha con mi explicación, le recordé la historia de Miguel Hidalgo y la lucha por la Independencia de México (qué seguramente tienen ya muy vista las escuelas en estas fechas). Le recordé el contexto, la dependencia de España, la situación del país... los muchos siglos de acumular ese "malestar". Entonces México estalló. Y, bueno, otro ejemplo fue la Revolución Mexicana. 

Ya en otro momento de su vida profundizaré en los detalles históricos que la SEP omite con alevosía.

Volviendo al box, resulta que al observar hombres golpearse mutuamente hasta sangrar y caer al suelo, las personas satisfacen sus instintos violentos. Tal afirmación a ambas nos pareció triste... terrible.

Ella comentó entonces que algún pariente cercano le dijo que no debía ver esos programas porque luego los niños pelean en la escuela (por seguir el ejemplo de la televisión). Lo cual me llevó a comentarle que no a todos los niños les explican lo que ven en la tele. No todos reciben de sus adultos cercanos la mediación necesaria respecto de los contenidos televisivos, por eso creen que todo lo que observan en la pantalla es cierto o correcto y lo quieren imitar.

Cerramos el diálogo de acuerdo sobre lo injustificada que resulta la violencia humana. Y con algo de análisis de medios, aprovechando el viaje.

Así la vida.

8.13.2015

Agosto update...

Vamos de nuevo con los poemarios de Enriketta Luissi
sábado 22 de agosto
Galería La Blástula

 Fin de semana con doble show de 
Noches de Luna Brava
Tijuana y Chula Vista

***
Por ahí nos vemos, agosto.

8.04.2015

Tord Gustavsen y el erotismo dialéctico… de la vida

[De mi colaboración para Dijazz Radio]


Proclive, como soy, a las ejecuciones de piano; a la seductora simetría en blanco y negro de su cuerpo; confieso que a Tord no le tomó más de una vuelta entera al disco para tenerme rendida, sin remedio, a la sonora voluntad de sus manos. Poco supe entonces de las maravillas teóricas que este pianista guardaba bajo la manga.

Sí, este prodigio noruego de la naturaleza, además de exquisito pianista, ha desarrollado una carrera académica en musicología, en la Universidad de Oslo. En el ensayo “The Dialectical Eroticism of Improvisation”, Gustavsen presenta el resumen de los postulados que aborda a profundidad en su tesis. ¡No puedo siquiera aproximarme a describir el regocijo que sentí de saber que compartimos bibliografía! Que los mismos textos en mis libreros (Mind, Self and Society de Mead, o The Social Construction of Reality de Berger y Luckmann, por ejemplo), le acompañaron en su proceso académico. Aún sonrío.


Para leer el texto completo, haga click AQUÍ.

La Ballena de Jonás (2014)

[De mi colaboración para Paper Moons, literatura y más, 14/11/2014]


La segunda pieza es Periscopio, una de mis favoritas del disco. En el mismo tono que la primera, te invita igual a bailarla que a tararear. Me puede encantar la guitarra; sus momentos protagónicos, siento, son la voz que cuenta la historia aquí. ¡Y ese cierre!... te hace sentir dentro del submarino, observando, con asombro, el universo en las profundidades del mar.

El número tres es Piruetas. Aquí bajan la intensidad y nos presentan, me parece, la pieza más dulce de todo el disco. Aun completamente instrumental, vaya, sin letra, el violín nos cuenta una historia extraída de los propios recuerdos. Esta canción es un abrazo, dulcísimo. Una lindura.

Devorador es la número cuatro. Acá le entran con todo a la pasión tanguera. Un cambio de atmósfera. De entrada se siente la influencia de Piazzolla (y, seguro, los arreglos de Martín). Pero, más adelante, retoman su ritmo juguetón y entran las voces cantando el coro. Sí, son La Ballena. El acordeón no suelta la nostalgia. La flauta y el clarinete mantienen el drama.



Para leer la reseña completa, haga click AQUÍ.

8.02.2015

Tú y las nubes, otoño...

[De mi colaboración para el blog de Miguel Rovel, 28/04/2015]


Segura estaba que, para olvidar las penas terrenales, era preciso mantener la mirada en alto. Abandonarse al embeleso que provocan  sus colores en la puesta de sol.  Y dejarse arrastrar por la marea de palabras que brotan del alma, entre cirrus, estratos, nimbos y cúmulos; abonándole al campo semántico de las historias suspendidas en la atmósfera.

Tengo tanta nube entre las manos
¡si vieras!
Tanta nube entre las manos
como para no dejarte ni el último rincón de los sueños, sin nublar…
Como para que vuelvas
cada vez
en busca de mi cielo.

Así los años y el idilio se fue tejiendo a punta de palabras y fotografías capturadas,  con el fervor de un beso robado. Mis amigos más cercanos, incluso, llegaron a enviarme las fotos que tomaban en sus viajes. Según decían, al toparse con cielos espectacularmente nublados, pensaban en mí.  No voy a negar que tal gesto de cariño aún me conmueve. Pensar que, de pronto y por mi causa, ya andan otros por la vida mirando al cielo, me llena con la misma satisfacción que la mayor de mis travesuras de infancia.


Para leer el texto completo, haga click AQUÍ.

X Encuentro Latinoamericano de Contrabajos, concierto de clausura

[De mi colaboración para PaperMoons, literatura y más, 3/12/2104]


Martín dio la bienvenida y anunció el programa. Abrieron 3 cuartetos. Por turnos, nos llenaron de música. Estaban ahí, uno a la vez: 
4 cuerpos
                   8 manos
                                   1 misma caricia...

Hubo momentos en los que casi fue posible ver las notas, saltar de un contrabajo a otro, como si se lanzaran una pelota sonora, muy suave y luminosa. También me resultaba asombrosa la ternura del contrabajista que acercaba su oído a las cuerdas, como murmurándole al instrumento secretos de amor muy dulces.

El último de los cuartetos fue el más oscuro. Algo en esa intensidad, en las manos jalando las cuerdas a intervalos cada vez más cortos; evocaba el latir agitado del corazón. Y entonces, caí en el embeleso voyeurista: la delicia de los músicos que parecen adivinar el punto exacto en que la cuerda espera la fricción del arco.


Para leer la crónica completa, haga click AQUÍ

Agosto


Julio fue. Y fue bonito.

No termina de sorprenderme cómo puede cambiarnos la vida en un mes. Así, como si nada. Sin haberlos buscado, de pronto los grandes cambios suceden. A veces.

Julio llegó con palabras. Con recuerdos sabrosos, entrañables. Con poesía a manos llenas y, ¡vaya sorpresa!, con chamba nueva.

Mis días, mis planes, mi mente [y hasta mi emoción], están centrados ahora en un proyecto que apenas hace un mes ni siquiera imaginaba. Sí, estoy contenta. De pronto, hasta eufórica.

La poesía no me abandona. De hecho, quizá más que nunca está presente en mi quehacer. Lo pienso y no logro contener la sonrisa. Una solo puede agradecer la buena fortuna, los buenos amigos... el camino andado. 

Recibo a agosto con 39 años y la sospecha de que muchas cosas buenas están por venir. Y trabajo para ello.

Así la vida.


6.10.2015

Las tres chicas de JC - Juan Bañuelos



Camino al puerto de Brindisi, murió
accidentado José Carlos Becerra,
poeta a quien tanto quería.


NOTICIAS de tu muerte, José Carlos, a 10 000 metros de
altura. En vuelo a Mazatlán. Abajo, el mar me hace
presentir la dimensión de tus nuevos dominios. Todo el 
murmullo de esas aguas es tuyo.

Camino del Adriático, yo sé que ibas en busca de Virgilio (de
eso hablamos en casa de Efraín, el otro Monstruo). Y a
través de mi ventanilla se desenvuelve la tragedia:

en el espejo retrovisor del auto viste pasar las aves y los árbo-
les y tres rostros de muchachas (las mismas del Viaducto)
que cambiaban sus facciones cuando tú hundías el acele-
rador, convencido de que al girar el botón del radio la
música de los Rolling Stones haría retroceder el paisaje
ante tu paso. Te engañaste. Sólo acelerabas la claridad
de tu destino.

Vuelvo el rostro y todas las demás caras a mi lado producen
un ruido más ensordecedor que los motores. Bastaría con
mirarme para saber que no Acepto; sin embargo, dentro
de unos momentos, esa puerta que tras de ti se ha ce-
rrado tan herméticamente como la del avión, será dócil
también para darme paso.

La voz de la aeromoza es precisa: "Ladies and gentlemen,
señoras y señores, abróchense los cinturones. No fumen,
please, vamos a aterrizar". Y yo, cerrando mis tartamu-
dos ojos, traduzco lentamente: "Señoras y señores, aprié-
tense a la vida y apaguen el cigarro, que a la Memoria
le hiere la más mínima luz".
-----

Juan Bañuelos (1987). 
Espejo humeante
México: Joaquín Mortiz-SEP. 
pp. 144-145.



Notas al pie:
1. Cosa de los últimos días
toparme con textos escritos
a difuntos entrañables
por aquellos que les amaron.
Y, entonces, me envuelve entera
una nostalgia por no saber
quién guarda esas memorias,
las palabras finales,
para mí.
2. ¿A poco no es un encanto
de amigo -y poeta-, Bañuelos?

5.29.2015

Cerezas - Juan Gelman

Cerezas by Mónica Morales

esa mujer que ahora mismito se parece a santa teresa
en el revés de un éxtasis/hace dos o tres besos fue
mar absorto en el colibrí que vuela por su ojo izquierdo
cuando le dan de amar/

y un beso antes todavía/
pisaba el mundo corrigiendo la noche
con un pretexto cualquiera/en realidad es una nube
a caballo de una mujer/un corazón

que avanza en elefante cuando tocan
el himno nacional y ella
rezonga como un bandoneón mojado hasta los huesos
por la llovizna nacional/

esa mujer pide limosna en un crepúsculo de ollas
que lava con furor/con sangre/con olvido/
encenderla es como poner en la vitrola un disco de gardel/
caen calles de fuego de su barrio irrompible

y una mujer y un hombre que caminan atados
al delantal de penas con que se pone a lavar/
igual que mi madre lavando pisos cada día/
para que el día tenga una perla en los pies/
es una perla de rocío/

mamá se levantaba con los ojos llenos de rocío/
le crecían cerezas en los ojos y cada noche los besaba el rocío/
en la mitad de la noche me despertaba el ruido de sus cerezas
creciendo/

el olor de sus ojos me abrigaba en la pieza/
siempre le vi ramitas verdes en las manos con que fregaba el día/
limpiaba suciedades del mundo/
lavaba el piso del sur/

volviendo a esa mujer/en sus hojas más altas se posan
los horizontes que miré mañana/
los pajaritos que volarán ayer/
yo mismo con su nombre en mis labios/

*****

Fuente con audio

5.06.2015

Mayo


Pues así, casi sin pensarlo, ya estamos en mayo. El semestre a punto de concluir: evaluar a un mundo de alumnos; leerlos.

Con el quinto mes llegan, igual, los festejos y celebraciones maternales. Sigo sin hacerme a la idea de alegrarnos (o pensar) durante un día sobre un tema para, el resto del año, dejarlo de lado. A eso me saben los "días internacionales de...". Manías que incrementan con la edad, ustedes disculpen.

Finalmente, si se es madre, el puesto se ocupa a lo largo de la vida de los involucrados en la relación materno-filial, los 365 días de cada año. En fin, las reflexiones al respecto, el reconocimiento o gratitud (de ser merecidos) no debieran limitarse a una fecha arbitraria y comercial.

Yo, en la madre, pienso todo el tiempo. Es mi chamba, digo. Tengo una cría y mi maternidad la construyo todos los días; vaya, no la doy por hecho. Intento dejarle al mundo una mujer feliz, libre, independiente, sensible y responsable de sí misma y su entorno. A eso le apuesto: al futuro.

Pero, igual, me reconozco en parte producto de mi historia. De la historia de aquellas que fueron antes que yo. Quienes me formaron y de las cuales llevo, en mi fondo y mi forma, tanto. Sé que mi ternura, fortaleza y hasta algunos de mis miedos, vienen de ellas. Que mucho del amor que entrego a la pequeña cría, es el que recibí de sus cuidados, consejos y recetas.

Sé, por ejemplo, que cada vez que le cocino el caldo de papas con queso de mi abuelita y de mi madre y de mis tías, estoy sembrando algo. Estoy llenándola de amor. Y, me parece, eso gana casi todas las batallas de la vida.

Así las cosas.


4.25.2015

Si no estás conmigo - 'Lucho Gatica'

Amo Internet. El acceso a la información. Me encantan las puertas que se abren y el conocimiento que se puede adquirir, así, con un click.

Hoy desperté con Lucho Gatica y entonces al escuchar el bolero "Si no estás conmigo", la melodía me sonó -muchísimo- a "I'm a fool to want you" de Sinatra. Pues bien, esa práctica de llevarse las melodías y ponerles letra en otro idioma es muy común, no solo en el bolero. Entonces quise saber un poquito más sobre ambas piezas, para identificar cuál fue la versión original. Encontré un PDF (delicioso) de la argentina Olga Giacumbo de Mauri, donde explica que el bolero de Luis Martínez Serrano (Barcelona 1900-México 1970), debió ser compuesto antes de los 40's, si acaso en los primeros años de esa década. En tanto que la versión de Sinatra se publicó en 1951.

Pero bueno, volviendo al PDF delicioso, les comparto el enlace a esta maravilla que aborda, desde el mundo académico, este género de la canción popular, específicamente en el ámbito argentino.


4.23.2015

Domingo en una esquina del mundo*






Llegué a Tijuana en 1978, a los dos años de edad. Desde que tengo uso de razón, la noción de habitar una frontera ha estado ahí. Siempre hemos cruzado “al otro lado”. Si alguien pregunta cómo estará la línea, sabemos que se refieren a la fila de autos o peatonal para atravesar las garitas hacia San Diego. 

Me resultó inevitable pensar en la “naturalidad” con la que podemos percibir una idea, en este caso, más que una idea: un muro. Justo en esta mañana de domingo, que me encuentro frente a él, observando lo que sucede alrededor.

El cielo, sobre nosotros, de un azul absoluto, tremendo y sin filtros. La brisa del mar, más fresca de lo esperado, es suficiente para despeinar incautos sin gorra y hacer olvidar el calor agobiante de días pasados. El viento me humedece los ojos. Son las 10:30 de la mañana y el Jardín Binacional luce casi desierto. La “naturalidad” empieza a quebrarse: de pie, frente al obelisco de mármol blanco (o mojonera, como suele llamársele entre los locales) se lee la siguiente leyenda

LÍMITE DE LA REPÚBLICA MEXICANA

La mojonera 258 marca el inicio de los 3,185 kilómetros de línea fronteriza que separan a México de Estados Unidos. En su fría verticalidad estoica, guarda historia y símbolos de la necedad humana, muy distantes de la “amistad” que bautiza al jardín en el que se encuentra. Las personas comienzan a llegar, en parejas, con amigos, en grupos de familias, paseando a sus perros. Prácticamente sin excepción fotografían la mojonera y/o se toman la foto de pie junto a ella.

Se llevan un recuerdo del límite.

El muro fronterizo es de metal. Una serie de columnas, muy próximas entre sí, desde donde la vista permite reconocerlas, por el Este; bajan hacia la playa y se hunden en las frías aguas del Océano Pacífico, en la esquina noroeste de Tijuana, de México, del mundo.

Como si esto no fuera ya bastante simbólico del absurdo que hiende no solo la tierra o el mar, sino la historia, el tiempo, vidas e imaginarios. Se suma un entramado metálico, bastante estrecho, que permite apenas adivinar las siluetas de aquellos detrás del cerco. Una cuadrícula que divide, aún más, la posibilidad de contacto. Desde aquí, los dos hombres que se acercan, luego de caminar 2 millas, desde algún punto en Imperial Beach hasta el Jardín Binacional, son apenas siluetas de rostro ensombrecido. Voces gustosas de ¿ver? que acá, en Tijuana, sus familiares aguardan.

Me resulta inevitable pensar que para ellos, desde aquel lado, también somos siluetas de rostro ensombrecido. 

De este lado, la avenida que rodea a la Plaza Monumental, desde la entrada a Playas de Tijuana, va llenándose de autos con placas de California. Los espacios de estacionamiento comienzan a poblarse y la circulación de personas a pie, atravesando el parque para entrar al andador costero, aumenta. Vendedores de dulces preparan sus carritos llenándolos de gomitas, cacahuates, habas y demás, para bajar a la playa. Padres de familia fotografían a sus hijos junto a una representación de delfines de cemento.

Desde un balcón del mirador del jardín, algunos visitantes alimentan, lo mismo a ardillas que a pichones, con pedacitos de tortilla.

Una vendedora de chicles, ofrece su producto y comenta: “El día de las madres nadie me dio un peso… bueno, no soy mamá, pero soy mamacita”. Los transeúntes pasan de largo, ella vuelve a las mesas de cemento dispuestas para el descanso.

Mis ojos siguen mojados. El viento.

Ya se me hacía que no me mirabas

Caminamos como dos millas

De aquel lado, los dos hombres se acercan y saludan a siete personas que les recibe con gusto. Una mujer se acerca y pregunta:

¿De casualidad no miró a una niña como de dos años con un muchacho?

A la negativa en la respuesta, la mujer se aleja un poco del grupo, pero mantiene la mirada fija en el entramado metálico del muro, como si el fervor de su observación, de pronto, pudiera provocar la aparición de aquellos a quienes espera.

La familia, a través del muro, continúa:

¿Y esta plaza de toros?

Sí, es donde hacen los bailes, es donde viene La Arrolladora…

La conversación continúa mientras un oficial de la patrulla fronteriza observa desde la entrada del cerco paralelo, del lado gringo. Recuerdos de infancia atraviesan el muro, las columnas de metal y su entramado. Para la memoria no hay frontera.

De aquel lado, se aproxima una mujer mayor con sombrero, extendiendo sus manos hacia el cerco. Desde aquí, un hombre de edad semejante, con gorra de beisbolista percudida y cabellos blancos ingobernables, le saluda moviendo la mano. La escena parece el preludio de un abrazo. Pero el muro. 

El hombre no habla, escribe sobre hojas sueltas que luego muestra a la mujer a través del entramado metálico. Puede hablar, pero parece que no quiere ser escuchado. Saca hojitas nuevas de un morralito que le cuelga cruzado de la espalda. Ella lee cada vez y él le hace señas, levanta los hombros, mueve la cabeza en señal de negación. Ella responde cosas inaudibles desde donde observo. Confieso que me alegra un poco que sus palabras, al menos, no conozcan fronteras.

Son casi la una de la tarde. Hombres del “Ministerio Fronterizo”, organización religiosa de la iglesia metodista, arriban al jardín y preparan todo para ofrecer de comer a los migrantes deportados: mesa plegable, garrafones de agua, estufilla de gas, bolsa con cobijas para distribuir y equipo de sonido.

¿De dónde viene, de dónde la traen?, pregunta una mujer a mi lado.

Del cielo… es que no hay recursos.

Así el domingo de frontera. Observo y mis ojos siguen mojados. El viento. No puedo evitar pensar en ese cerco de textura hostil, suavizado por mensajes de amor, grafiti y murales multicolor; sentirlo ajeno. ¿Será que no hay nada mío del “otro lado”?, ¿será que mi vida entera está aquí, de la mojonera 258 hacia el sur y no se me parte el alma en la espera por alguien que quizá no llegue a la cita en el cerco?

Quizá, pero ahí está, real y tangible, marcando el “límite”, en esta esquina del mundo.

*Crónica escrita en el 2014,
como parte del Diplomado en Periodismo Cultural
Taller a cargo de la escritora y periodista
Magali Tercero

3.27.2015

El Día, campus UABC


¿Puede haber cosa más afortunada que tener una librería en tu lugar de trabajo?... bueno quizá sí, trabajar en la librería, pero no podemos tenerlo todo en la vida. Entonces, que una de las librerías de mayor tradición en la ciudad abriera una sucursal en el campus de la UABC, es cosa de ensueño. 

Ya desde estudiante, me resultaba gozoso acudir en la búsqueda de los libros que se necesitaban para algunas materias. Ahora que soy profe, además, aprovecho el conveniente descuento para docentes que ofrecen. 

Toda la comunidad universitaria es atendida por sus amables empleados. Desde Idiomas hasta Derecho; Ingenierías, pasando por Medicina, hasta Humanidades y Ciencias Sociales, podemos encontrar los textos académicos que necesitamos. Y, si no los tienen, te apoyan para ordenarlos a las editoriales.

Además cuentan con una rica sección de revistas y no te puedes perder la mesa de autores locales, desde narrativa y ensayo, hasta poesía.

3.24.2015

Notas bibliofílicas*



Soy de las que rompe la rigidez del orden alfabético para colocar "The letters of George Sand" juntito a "The Confession of a Child of the Century" de Musset. Soy una romántica. Una Celestina.

Me gustan los libros felices por eso —también— de vez en vez dejo que Lizt y Chopin, desde el tocadiscos, inunden la casa. La Sand lo agradece desde su reluciente lomito rojo.

No, no presto mis libros. Jamás.  En situaciones extremas, prefiero regalar otro ejemplar nuevo. Prestar el mío, nunca. Bueno, ha sucedido, pero fue doloroso.

Por congruencia respeto, entonces, jamás pido un libro prestado... así muera de deseo. En todo caso, corro a mi librería más cercana a buscarlo.

Las ediciones agotadas me rompen el corazón. Me matan. Son ese beso que nunca daré.

Cuando el autor me dedica su texto, ¡ah!, no sabe ese autor lo tan grande y tan bonito que ha hecho por mí. No tiene idea.

Y cuando algún amigo me regala un libro... entonces sé que ese amigo sabe bien quién soy y —aún así— me quiere y me alcahuetea el vicio.




* Originalmente publicadas en FB
el 3 de enero de 2014.

3.09.2015

Los caminos de la pluma...


...y un buen día terminas escribiendo el guión para un espectáculo musical. Así las cosas.

Lo mío, desde hace años es la poesía. Sin embargo, por razones desconocidas (que tengo pendiente preguntarle, por cierto) Roberto Salomón (pianista radicado en Tijuana) me invitó a escribir los diálogos para un proyecto que rondaba en su cabeza desde hace tiempo.

Nos reunimos un par de veces a platicarlo y, de pronto, un día me avisa que ya tiene fecha para el estreno: 21 de marzo. 

Teníamos el argumento general, los cantantes que participan, sus personajes... y un sueño. Lo demás es (o será) historia conocida. ¡Y vaya que lo he disfrutado!

Trabajar con músicos/cantantes ha sido toda una experiencia nueva y riquísima. Leer el trabajo terminado, escucharlo en sus voces... observar cómo las palabras toman vida: increíble.

Se recrea la época dorada de la radio en México. Las protagonistas son mujeres y las canciones las llevamos en el corazón desde la infancia. La línea es cómica, y los arreglos de Roberto... una sorpresa que promete dejarnos un delicioso sabor de boca... u oreja, digamos.

Además, a la cría le está gustando. De pronto la sorprendo cantando las canciones con las que crecí y, claro, se siente bonito... me emociona la idea de llevarla al estreno y que ella sepa que eso que ve en escena lo escribió su mamá.

Yo agradezco en el alma la confianza de Roberto, su invitación. Que dejara en mis manos el privilegio de darle forma a este proyecto; ponerlo en palabras. A las y el cantante, el entusiasmo por sus personajes, el cariño a la historia. 

Finalmente, lo sé, el guión servirá de andamio para mostrar el espléndido trabajo musical de ese equipo sobre el escenario. Los arreglos de Salomón, su reinterpretación de una época y un género musical que, seguramente, nos enviarán a todos, de regreso a casa, con una gran sonrisa a buscar en los recuerdos.

Los boletos ya están a la venta, en el correo electrónico: radiocricri@gmail.com

Yo ya quiero estar ahí.

2.27.2015

Así marzo


Música y poesía
todos los domingos de marzo
en el CECUT

6:00 p.m.

:::ENTRADA LIBRE:::

1.12.2015

La Caja Galería

La Caja Galería tiene un lugar especial en mi corazón. Espacio independiente, casi escondido en un callejón de la Colonia 20 de noviembre; pareciera tener muchos obstáculos por superar. Sin embargo la voluntad y capacidad de Arturo Rodríguez, cabeza del proyecto, lo han convertido en uno de los más prometedores de la región. Prueba de ello es la reciente inauguración de la sede en Ensenada.

Por fuera, una bodega que se transformó gracias a los coloridos murales que ahora visten su cara frontal. Por dentro un mundo que invita a abrir los sentidos y la mente, al disfrute pleno del arte. 

Ofrecen servicios diversos de mediación entre artistas y coleccionistas; su galería mantiene siempre alguna exposición; y, recientemente, iniciaron con la vinculación escolar, ofreciendo visitas guiadas a instituciones de educación básica.

Pero, por mi parte, el amor nació con su Diplomado en Apreciación de las Artes Visuales. Respaldado con reconocimiento del INBA, el diseño teórico-práctico, estructurado en módulos a cargo de excelentes académicos y artistas locales; resultó una experiencia invaluable. Además tienen el cuidado de integrar eclécticamente grupos pequeños, de manera que la dinámica en el aula es de lo más rica, con los distintos puntos de vista que se comparten. El ICBC siempre ofrece algunas becas, aprovéchalas.

El Grafógrafo

El Grafógrafo es un espacio cultural que va mucho más allá de la simple librería de viejo. Es un proyecto independiente que nace en Tijuana a partir del esfuerzo de René Castillo, con su Feria del Libro Usado, en la UABC y que, finalmente, encontró su lugar "fijo" ideal dentro del Pasaje Rodríguez, en el Centro.

Lo rico de este lugar, además de su café y pastelitos; de los sillones que apapachan y te invitan a leer durante horas; es que te sientes muy bien atendido. René y su equipo, también ávidos lectores, te consienten -no como cliente, que sí-, sino como lector.

Puedes encontrar verdaderas joyas literarias, de historia y otros géneros, a precios encantadores. Además te sugiero que les platiques sobre tus temas y búsquedas y te orientarán con sus recomendaciones. 

El Grafógrafo también es anfitrión de diversos eventos literarios y musicales; sigue su agenda de presentaciones, conciertos y talleres.

Librería Sor Juana


La Librería Sor Juana se fundó en el año 2001. Desde entonces a la fecha se ha convertido en punto de referencia tratándose de libros de Humanidades y Ciencias Sociales. Desde mis épocas de estudiante, y ahora como docente, me han atendido con esmero ayudándome a conseguir bibliografía especializada para mis cursos. Basta con hacerles llegar los datos y, si no lo tiene en inventario, lo solicitan a las editoriales nacionales o extranjeras.

Paidós, Gedisa, Fondo de Cultura Económica; libros de las editoriales del COLMEX o la UNAM, han llegado a mis manos gracias al atento servicio de su personal, que da seguimiento por correo electrónico o en sus páginas de redes sociales.

Y si acaso estás fuera de la ciudad, cuentan con servicio de envío de libros dentro y fuera de la república. Puedes realizar tus compras a través de su página con toda la confianza; tiene el sello de verificación de PayPal. Yo prefiero visitarles, porque el aroma de libros nuevos es irresistible.


Monumento fronterizo: la Mojonera


La mojonera 258 marca el inicio de los 3,185 kilómetros de línea fronteriza, que separan a México de Estados Unidos. Se ubica a los 32º 32' 04" del Norte y 117º 07' 22" Oeste. En la década de los 60, se construyó, a unos pasos, la Plaza Monumental de Toros; y, al finalizar de esa misma década, el famoso Faro de Playas. 


El cerco fronterizo solía quedar a la mitad del cuerpo del obelisco de mármol blanco. Pero en el 2011, con la reconstrucción y reforzamiento de los muros y cercos, a iniciativa del gobierno de Estados Unidos, quedó completamente de lado mexicano.

Suele ser visita obligada de turistas y locales. Todos llegan y se toman la foto junto al monumento histórico. Actualmente, en los alrededores, se encuentra el Jardín de la Amistad, que es la entrada al andador turístico de Playas de Tijuana. Espacio familiar, histórico e ideal para contemplar las puestas de sol, cuando se esconde en las aguas del Océano Pacífico.


Parque Teniente Guerrero


En una ciudad tan diversa como Tijuana, con zonas industriales; áreas urbanas modernas y cosmopolitas; es un verdadero respiro que aún tengamos espacios de esparcimiento familiar tradicional, como el Parque Teniente Guerrero.


Ubicado en la Zona Centro, es justo la cuadra entre 3ra y 4ta; González Ortega y 5 de mayo. Frente a la hermosa iglesia de San Francisco de Asís. Con su tradicional quiosco al centro; área de juegos infantiles; mesas para jugar ajedrez; baños públicos y, ¡qué maravilla!, la Biblioteca Pública Municipal Ignacio Zaragoza. El parque Teniente Guerrero tiene algo para cada integrante de la familia.

Podrás encontrar los tradicionales vendedores de algodones de azúcar, eloteros y paleteros. Además, sobre sus aceras, las clásicas bolerías y puestos de periódicos. El parque es perfecto para pasar la tarde y los niños se divierten en grande. También puedes buscar una de las bancas y leer tu libro favorito a la sombra de las palmeras y árboles que, si hablaran, ¡la de cosas que podrían contarnos sobre Tijuana y los tijuanenses!


Garita de San Ysidro


Para quienes crecimos aquí, la noción de la "línea" es un concepto compartido. El mismo muro fronterizo, con todas sus connotaciones hostiles, nos resulta de lo más natural y cotidiano. Lo nuevo y molesto, en todo caso, son las horas -literalmente horas- de espera para cruzar al país vecino.


Mis recuerdos de infancia, en familia, incluso caminando con mi abuelita; me remiten a un intercambio constante entre tijuanenses y sandieguinos. Era común cruzar para ir al "mandado", a pasar el día o comer hamburguesas (antes que las cadenas transnacionales invadieran el país). Y, bueno, qué decir del turismo estadounidense en Tijuana; los registros históricos dan amplia referencia sobre ello.

Nos queda claro que los ataques del 11 de septiembre del 2001 marcaron la gran diferencia; un antes y un después, en la dinámica fronteriza de la ciudad. Confieso que ahora cruzo a San Diego, máximo, unas tres veces por año. 

La garita está modernizándose, en instalaciones y procesos. Nuevas opciones como la "sentri" o la "ready lane", intentan agilizar el cruce fronterizo. Del lado mexicano, se ampliaron también el número de puertas de entrada, sin embargo aún hay quejas.

Esperemos que la situación mejore... hay muchas cosas que podríamos aprovechar de ello, mutuamente, ambos países.


Libros, café y jazz


Supe de esta librería de viejo gracias a la recomendación de René Castillo, de El Grafógrafo, quien amablemente me regaló la tarjeta del Sr. Márquez.

En el corazón del Centro, de pronto cuesta un poco encontrar su ubicación exacta. Apenas un tímido letrero avisa de su existencia, sobre la banqueta de Niños Héroes, entre 3ra y 4ta. La primera vez que la visité, fui acompañada de un amigo que ya es cliente habitual y empedernido de la librería. Estaba en buenas manos.

¡Ah, ese momento en que te recibe el inconfundible aroma de libro viejo!

Una pudiera habitar sitios así, tan llenos de letras, de historia. De portadas y contraportadas que resguardan, en amoroso abrazo, páginas que han viajado en el tiempo hasta llegar a esos libreros. Una pudiera dedicarse a explorarlos en búsqueda de pequeñas señales, notas al calce, subrayados... ¡dedicatorias! 

La selección es amplia. Puedes pasarte la tarde entera acariciando lomos con la mirada. Tomándolos en tus manos, sintiendo sus texturas, ¡oliéndolos!

Tienen café, para acompañar la visita. Y la atención es muy amable. Te apoyan en las búsquedas específicas, pero te dejan en libertad para navegar. Encantador.


Escuela Primaria Urbana Federal "José Martí"


De septiembre de 1982 a junio de 1988, cursé mis estudios de nivel primaria en las aulas de esta modesta escuela pública. Entonces, poco sabía de poesía... menos aún de la importante figura del poeta cubano, del cual mi escuela llevaba el nombre en su turno vespertino: José Martí.

En esas aulas aprendí a leer y escribir; a sumar, restar, multiplicar y dividir. Conocí de los ecosistemas de nuestro país, y me enteré que acá habitábamos algo así como el "matorral y desierto". Supe, en los libros de texto, de la extraña "cecina" que terminé por probar, en Morelos, casi 18 años después. Leí de las civilizaciones antiguas, fenicios, egipcios y demás, que fascinaron mi imaginación infantil y -ahora lo sé- metieron a la Historia en un lugar muy especial de mi corazón.

Sí, en esas aulas, en uno de esos libros de texto, que ahora no recuerdo con precisión el grado; descubrí a Gorostiza y su poema 
¡El mar, el mar! / Dentro de mí lo siento. / Ya sólo de pensar / en él, tan mío, / tiene un sabor de sal mi pensamiento.
Era una niña, pero aquella imagen, ese ritmo, esas palabras que saben tanto a verdad; me impresionaron de tal manera, que las llevo en mi memoria desde entonces. 

La escuela ha crecido mucho: tiene aulas nuevas, el patio central (ese donde bailé en cada festival de 10 de mayo y 20 de noviembre) luce distinto, techado.

Hace décadas no la visito. Ignoro si alguna de mis maestras sigue ahí. Lo dudo. Pero el recuerdo es grato. La educación pública, entonces, fue muy enriquecedora. Lo agradezco en el alma.


1.08.2015

Andante


Por enésima vez, mi auto está en el taller. Confieso que empiezo a habituarme. Los mecánicos ya me conocen; ya soy "de la casa". 

Confieso, también, que hoy lo dejé en reparación con menor pesar que otras veces. Serán las vacaciones. O será que le tomo de nuevo el gusto a recorrer mi ciudad en dos pies.

Conduzco desde el 2005. 10 años ya de traslados urgentes; tráfico bajo la lluvia o el sol despiadados, en horas pico. Ah, pero confieso disfrutar con locura la prerrogativa de cantar a "grito pelado" las canciones de la radio y bailar como demente fingiendo que los conductores de los autos contiguos no existen. También amo los recorridos nocturnos, con la ciudad iluminada y las calles desiertas.

Desde hace 10 años, la vida peatonal la tengo reservada a los viajes. A los andares en ciudades ajenas, deslizándome con parsimonia voraz (o voracidad parsimoniosa, no sé) entre sus calles; en un ejercicio donde no me queda claro si gobiernan las piernas, o la mirada.

Entonces, estos días deambulando de la casa a la UABC, y de regreso, los he disfrutado como foránea. Soy extranjera que abre los ojos, luego de 10 años, para observar, a detalle, el entorno (una vive la ciudad de manera distinta detrás de un volante). Las vacaciones me permiten disfrutar con calma, observarlo todo. El soliloquio mental se matiza con los relieves, las formas, la luz y las sombras. Cierto, no canto a "grito pelado" ni bailo como demente; pero puedo, igual, fingir que camino sola, y las calles son enteras para mí. Observo.

Observo y siento. Porque las piernas se saben vivas. Porque soy toda yo, desde los huesos hasta la piel, quien reclama su lugar a fuerza de pisadas firmes, pero suaves. Y los músculos calientes de las pantorrillas y los muslos; la respiración incrementando el ritmo; la sangre corriendo con deleite urgente por el cuerpo entero; me llenan de una sensación de libertad primitiva y salvaje. Sí, caminar mi ciudad es riquísimo. 

Saberte con el mapa de sus calles y rincones tatuado en el corazón. Conocer precisamente qué rumbo tomar y llegar a donde quieres ir. Tener el poder de decidir si avanzas o te detienes a disfrutar del embeleso de la luz filtrándose entre las nubes; de la sombra de los árboles que languidece sobre el pasto; del viento y mis pasos lentos.

En días inciertos, caminar sabe bien. Porque muy pocas, verdaderas, cosas están en nuestras manos. Entre ellas, nuestros pasos.



1.03.2015

cierre...

...confieso que esta entrada se quedó en "borradores" por dos o tres semanas.

Sí, fue difícil cerrar el 2014.

En la chamba, el semestre: intenso. 180 alumnos. 180 ensayos finales. Creo que le aumenté un par de dioptrías a mi miopía, luego de terminar de leerlos a todos.

Las fiestas: duras. No había llorado la muerte de mi abuelita (de marzo pasado) como lo he hecho en las últimas semanas. Navidad, para mí, era mi abue. Quienes me han leído por años lo saben. Saben de diciembre y mi abuelita. Al explicarle a la Kix porqué la extraño en estas fechas, al ponerlo en palabras -finalmente en mi voz-; sucedió: no pude esconder [esconderme a mí misma] más tiempo lo mucho que me duele haberla perdido. La sensación de desamparo al saberme sin ella. Sin sus consejos.

En marzo, la primera reacción fue agradecer que ya no sufriera más. Su descanso. Así pasó el año entero. Incluso mi cumpleaños, sin su llamada tempranito para cantar las mañanitas, sucedió sin mayor angustia. Pero Navidad, caray, Navidad. Desde que tengo memoria, todas las Navidades fueron junto a ella.

Ni hablar, así sucede. Algunas personas forman parte fundamental de tu vida. Su ausencia es muy grande.

Quisiera cerrar este texto con un mensaje más luminoso. Ustedes sabrán comprender que lo deje aquí nomas.

Abrazos.