7.02.2016

Casi 40



¿Será que al tiempo lo habitamos, o nos habita?... A veces podemos observarle, pesado, en la propia mirada. Otras, nos deja una incierta sensación de recorrerle... ¿acaso nos recorre él? Muchas, en cambio, lo vemos pasar delante nuestro, casi como al barrido fotográfico de las luces en la noche.

A punto de cumplir 40 vueltas al Sol, de pronto me sé con todo lo vivido a cuestas, sin embargo, ligera. Puedo tomar distancia e identificar la exacta dimensión de las cosas. Sé, más que nunca, mis tamaños. El alcance de mis pasos ... el efecto de mi voz. La gran fortuna que me ha cobijado.

Y espero y voy por más, siempre más... porque sé que la vida está en nosotros. Todo es cuestión de decidirse a vivirla, con todo su atroz encanto, su encantadora atrocidad. Y llenar y llenarnos de las presencias entrañables que acompañan, en su propio andar, nuestros días.

Así las cosas.

6.23.2016

De visita en Círculo de Poesía, otra vez


Gracias a la gentil invitación de mi estimado Mijail Lamas, estoy de vuelta en la revista Círculo de Poesía. Esta vez con un fragmento del proyecto "Notas al pie", que tengo en el horno desde el 2015.

Intentaba hacer algo en prosa, retomar mis subrayados y notas de entre las páginas de mis libros más entrañables de sociología, filosofía, lingüística, con algunas aportaciones literarias de Owen o Revueltas, por ejemplo. El proyecto terminado no va más allá de las 30 o 35 cuartillas y está impregnado de humor gracias al juego de palabras que permiten las analogías de lo amoroso desde la teoría académica de lo socio-cultural.

El amor, la interacción amorosa como la conocemos -finalmente-, es el constructo sociocultural que envuelve (y -a veces- casi ahoga) a funciones y/o reacciones fisiológicas fundamentales de los seres humanos. Y, a lo largo de los años he disfrutado con deleite de las imágenes poéticas que autores como Mead, Goffman, Barthes, Wittgenstein, entre otros, logran al referirse a la cultura, el lenguaje y las dinámicas de interacción social, en general.

Cinco de los textos de "Notas al pie", podrán encontrarse acá, una selección breve, en tanto resuelvo el destino del proyecto completo.

Se agradece la lectura.







6.05.2016

5 de junio de 2016 | Elecciones | el voto de la mujeres hoy



Las nuevas generaciones
                    me parece
dan por hechos
la vida y el mundo
que les tocó vivir.
Nosotras en cambio
aún llevamos en las palabras
el reclamo.
Aún nuestras manos
                       torpes
se afanan en conservar
todo aquello que sabemos
hemos logrado.
Y lo nombramos
para no olvidarlo          ni perderlo
o dejar que se escape
entre las cosas
que se dan por hecho
y no cuentan
                     ni saben
                                   ni son.

Sirva el poema como introducción al tema que, dada la fecha, ocupa la reflexión de esta entrada en el blog: el voto de las mujeres en México. Hoy, 5 de junio de 2016, tenemos elecciones en Baja California. Están en juego las 5 alcaldías y diputaciones al Congreso Estatal.
En gran medida por el desencanto generalizado, supongo, y la falta de confianza en instituciones y partidos políticos, el índice de votación de los últimos tiempos llega a números en extremo bajos. Otro aspecto que no le abona al asunto, creo, es la banalización de los temas políticos [y de todo tipo] que la nueva "cultura del meme" "viraliza" en redes sociales.
La realidad nacional es compleja. Sean cuales fueren las causas de los bajos índices de participación en las urnas, tengo la impresión que los niveles son menores aún entre las generaciones más jóvenes. Quizá me equivoque, de momento no tengo información estadística concreta a la mano. Quizá mi percepción, parcial, corresponda exclusivamente al universo de población en el que interactúo. Pero, en ese universo, observo dos cosas: conservadurismo y apatía.
Y al afinar la mirada, en específico, al dato por género, encuentro un grave desconocimiento de todo lo que hay detrás del hecho de ser mujer y tener derecho al voto, en nuestro país.
Van, entonces, algunas viñetas históricas (tomadas del compendio de Lovera y Casas) para recordar y tomar conciencia de lo que significa salir hoy a emitir nuestro voto en las elecciones locales:
  • La lucha de las mujeres por el derecho al voto, en México, se ubica desde 1870, con grupos como "Las Hijas del Anáhuac". Para 1883, "Hijas de Cuauhtémoc" dejaban sus planteamientos sobre el tema en el periódico Vesper. Otros grupos presentaron, en 1900, su petición a Porfirio Díaz y, después, a León de la Barra, para que se reconociera su calidad de ciudadanas.
  • Sobre el reconocimiento de la ciudadanía de las mujeres, Lázaro Cárdenas presentó la iniciativa en 1937 (en Campeche y Chiapas se había otorgado, a nivel local, desde 1920). Si bien la propuesta del presidente se aprobó en ambas cámaras, se detuvo por "omisión" en los trámites finales.
  • Para 1946, la recién creada Organización de las Naciones Unidas, ya "jalaba orejas" a los países cuyas constituciones no otorgaban el voto a las mujeres.
  • En 1952, el presidente Adolfo Ruiz Cortines no pudo sustraerse más de las presiones internacionales y él mismo convocó, a través de la figura de Amalia Castillo Ledón, a mujeres para que solicitaran su derecho al voto.
  • Fue, pues, el 6 de octubre de 1953 que se otorgó la ciudadanía y el derecho al voto a las mujeres mexicanas. En su discurso, Ruiz Cortines advirtió:
"Aunque sean ciudadanas, no deben olvidar su papel, que es alentar al hombre, tener virtudes morales y ser abnegadas"

¿Qué cambió a partir del 7 de octubre de 1953?... en la práctica, quizá nada. Las mujeres de la época siguieron sin contar mucho como personas, sin poder opinar ni decidir en temas públicos ni privados. La primera oportunidad de ejercer el voto sucedió hasta 1955. Las transformaciones y derechos han ido ganándose paso a paso desde entonces.
Desde 1994 voto en todas las elecciones. Durante mi verano del 2006, en la ahora CDMX, permanecí 6 horas en la fila de la casilla especial, para emitir mi voto. He sido funcionaria de casilla en 2 ocasiones, escrutadora y presidente, respectivamente. He actualizado mi credencial para votar cada vez que he cambiado de domicilio. Hoy, en unas horas, acudiré a la casilla que me corresponde y votaré. No milito en partido político alguno. Investigo, escucho, leo, analizo, reflexiono y decido. 
Y voto. Porque, más allá de lo que podamos pensar sobre la trascendencia de los resultados, no podemos darnos el lujo de perder la voz que ganamos. Que costó tanto ganar.

Así las cosas.
Fuente: 
Lovera, S. y Casas, Y. (2004). 
El voto de las mujeres
México: Plaza Janés.







5.07.2016

La XXXIV Feria del Libro de Tijuana... y yo.

El próximo viernes 13 de mayo arranca la XXXIV Feria del Libro de Tijuana. En esta ocasión tendré el gusto de compartir poemas con muchos amigos y compañeros de letras. Acá les dejo las invitaciones:




¡Hasta entonces!

Mayo y la CDMX


Asuntos laborales, gracias a un RVOE federal, llevaron mis pasos a la Ciudad de México hace un par de días. 

Viaje relámpago a mi entrañable D. F. (Para mí siempre será el D. F.).

Gestiones institucionales y un retorno largamente anhelado. Tardes para atesorar y mis pasos apropiándose de barrios ajenos. 

Una jamás termina de agradecer la gentileza de quienes te abren las alas mostrándote rutas propicias.

Resulta imposible no llenarse de recuerdos, cuando se deseaban tanto.

Ahora, de vuelta en mi huso horario, me digo es preciso plantar los pies muy firmes sobre la tierra. Me sugiero guardar para mejores tiempos (o suelo más fértil) ciertas palabras. Una secretamente desea, sin embargo, haber marcado un poco los senderos recorridos, con la misma luminosidad con la que ahora habitan mi memoria.

Mayo [la vida] continua acá. Viene la XXXIV Feria del Libro y habrá poesía. Seguimos, porque hay muchas cosas en nuestras manos para sonreír. Lo que no, ya pasará. 

Así la vida. 




3.25.2016

Breve comentario post-viaje


En determinado momento

algo en tus pasos recuerda el origen nómada
y entonces andas el mundo
como tu casa.


Unas semanas antes de salir de vacaciones con la cría, se volvió viral la noticia de la muerte de dos turistas argentinas en Ecuador. Las circunstancias de su fallecimiento acentuaban lo terrible del caso: dos "mochileras" viajando solas y la misoginia que subyace (y se derrama) en todo acto de violencia contra las mujeres. 

Dos jóvenes asesinadas, así nomás, por el "atrevimiento" de ejercer su libertad de movimiento, el "libre tránsito", como lo nombran las leyes en nuestro país.

Debo decir que la noticia, a tan solo semanas de salir de la ciudad sola con mi hija, me estremeció. Entonces volví a los poemas que escribí hace tres años, cuando mi viaje (sola) "De Chihuahua a Los Mochis, en el Chepe...". Aquel viaje atravesando uno de los estados del país con mayor índice de feminicidios; el estado de "Las muertas de Juárez".  Y entonces, en la lectura, reviví la emoción de sentirme dueña de mis propios pasos, de andar el mundo como mi casa.

Es indignante que en este mundo mujeres y niñas aún seamos víctimas de violencia de género: por estar solas, por vestir de tal o cual forma, porque las religiones lo justifican, por pensar y defender nuestras ideas... ¡nomás por ser mujeres, carajo!

Entonces decidí que no podía permitirme el miedo. Y, menos aún, que ese miedo toque los sueños de la hija que estoy formando.  Debe saber, claro, en qué clase de mundo vivimos, cómo cuidarse y vivir segura. Pero jamás, jamás, detenerse en el camino.

Con tal certeza salimos de la ciudad felices y juntas... ¡porque las alas! 

Así las cosas.

3.18.2016

Marzo


De un salto -parece-  llegamos a marzo, con la sensación de la vida sucediendo más a prisa cada vez. Los momentos, las personas, los acontecimientos se convierten en recuerdo mucho antes que podamos dejar registro personal de la vivencia.

Las tantas sonrisas. 

Parece entonces -¡y bien por ello!- que nos mantenemos ocupadas más bien en vivir, que en llevar el registro de lo vivido.

Pudiera, pues, intentar una reseña sintética y breve: cría, mucho trabajo, poesía, publicaciones, amigos, familia, colaboraciones, música, buenas noticias, satisfacciones, proyectos, momentos bajo la lluvia, sonrisas, muchas sonrisas, suspiros... Mis pasos sin detenerse.

Los placeres sencillos: pepitas de oro en el cause cotidiano. Tesoros simples, que llenan el corazón.

Así, de un salto, marzo se escurre a cada segundo en la urgencia por llegar -supongo- a lo que arbitrariamente llamamos abril. Y continuamos el andar, con la inexplicable certeza de lo bueno que viene.

Por ahora, terminamos de empacar, porque la vida no da tregua, las vacaciones están aquí, ¡y se hicieron para vivirlas!

Así las cosas.

1.30.2016

Atenta invitación


Escribir es nombrar. Tener presente aquello que se nombra. Procurarle la existencia. 

Al paso de los años la poesía ha resultado un lenguaje natural y necesario para nombrar todo aquello que reclama ser y estar. Lo mismo fascinación que temores; euforia, tristeza o indignación, una vez sobre la página puedo ver con claridad, como luego de asentarse la tolvanera. A veces me gustaría saber hacerlo de otra forma; pero, suelen ser las palabras mi recurso inevitable.

Nombrarlo todo —así con esa hipérbole total y abarcadora—, reúne mucho del trabajo de los últimos tiempos. Textos sueltos que fueron quedándose en revistas electrónicas o impresas; antologías, hojas de cuaderno o en mi blog. Poemas con temas diversos que, finalmente aquí, tomaron estructura para contarles lo mismo historias puestas al paso; que los más lúdicos ejercicios de tinta, nomás por el placer de escribir.

El deseo, los días, la ciudad, los viajes; la maternidad y el oficio poético, son algunos asuntos en torno a los cuales se dan cita mis poemas. Imágenes pre-texto, materia prima en este oficio gozoso en el que ando los días. 

Dejo pues en tus manos esta reunión de poemas. Ojalá los encuentres útiles, si caso algo necesita ser nombrado.

Mónica Morales Rocha

1.02.2016

1934 Underwood Junior



Encontré mi máquina de escribir hoy. "No tocar", decía... y la toqué.

Su cuerpo entero es de metal. Sus hermosas teclas redonditas muestran un abecedario de letras grandes y claras. Parecen faltarle algunas piezas, pero funciona bastante bien. El vendedor sugirió que le hacía falta una aceitada, para que desciendan la teclas mejor (de pronto se atoran arriba). El estuche necesita reparaciones mayores.

Es un verdadero encanto. Ah, pero es un encanto sin acentos (en inglés), ni signo de exclamación (solo para redactar sin asombro, coraje, felicidad o ira).

Debo buscar cintas de repuesto. Y a alguien que me explique cómo cambiar el carrete. Y que me hable de ella; que me cuente cuánto tiempo ha transcurrido desde su fabricación.* Y, entonces, llenarme de asombro y alegría.

Así las cosas, este sábado 2 de enero de 2016.


* Borrador escrito antes de investigar
su fecha de fabricación en Internet.

11.22.2015

Asuntos de la nostalgia


¿Recuerda usted cuál fue el primer LP que compró en su vida?... Sí, hablo de vinilos, de tiempos remotos, de nostalgia.

En mi caso, era 1988. 12 años y un billete de 20 pesos (de aquellos, de entonces) fueron suficientes para buscar en la mesa de discos del Calimax (sí, entre carnes y abarrotes, el supermercado local tenía una mesa de "ofertas") hasta toparme con la mirada insinuante del argentino, que prometía delicias con la leyenda "atado a un sentimiento".

No digo que fuera mi primer disco. En casa de mis padres siempre hubo música. Aún conservo mis ediciones de Parchís, Burbujas y Heidi. Sin embargo ese de 1988 fue el primer disco que yo, por voluntad propia y con todo el poder de autodeterminación que el "domingo" paterno me brindaba, tomé entre mis manos para llevarlo a casa.

En aquellos tiempos los vinilos eran costosos. Mi colección musical de secundaria se llenó de casetes, que resultaban más sencillos de conseguir. Qué decir de autoproducir, grabando canciones de la radio.  

En los noventas todo fue disco compacto. Y, cuando menos nos dimos cuenta, ya teníamos cientos o miles de canciones en la memoria de la computadora.

Gracias a consejos sabios, hace más o menos un par de años me hice de un tocadiscos y volví a comprar vinilos. La mayoría en tiendas locales de discos usados: templos a la nostalgia. 

Justo hoy tuve oportunidad de acudir al Tijuana Record Show en las instalaciones del ICBC. Apenas entrar al pasillo de acceso a la galería, donde se instalaron los vendedores, y ese aroma de disco viejo se apoderaba de una, con cierto efecto hipnótico y seductor. Me traje 5, más uno de Louis Armstrong que eligió la cría y, obvio, no pude negarme a comprar.

Ahí estábamos, todos, en la búsqueda. Porque la pureza digital no puede compararse, ni remotamente, con el sucio encanto del scratch al girar y girar:

El incitante sonido de la aguja sobre el vinilo...
Caricia punzantelengua afilada que lo hace cantar

...¡supera ésa, IPod!
Sí, ahí estábamos. Y de pronto te encuentras con la sonrisa cómplice de algún reciente conocido que te saluda y pregunta "¿le gustan los vinilos?", como sabiendo que, en el fondo, compartimos un vicio común; que no somos tan distintos. Sí, eso hace la música en vinilo, en estos tiempos de Soundcloud y Spotify.

Mi modesta colección, entonces, ha crecido un poquito hoy. Algún otro día me daré la vuelta por ciertos lugares en la ciudad que me han recomendado. Y seguiré a la espera de volver a mi favorito, ese cielo de los coleccionistas de vinilos: Amoeba.


Así la vida. Así la nostalgia.