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3.09.2021

Hipérbole Frontera | ¡ya son 9!

 


Hipérbole Frontera vio la luz en julio de 2020, como resultado de un ejercicio de emergencia, ante la entonces cuarentena de cuatro meses, que no anunciaba final cercano.

Habituada a las actividades de fomento a la lectura y promoción cultural, el confinamiento limitaba mi campo de acción. Así que, tan pronto lo tuve claro, puse manos a la obra. Con calma, a mi paso y aprovechando el tiempo libre entre las jornadas intensas de home office y todo lo que implica la vida en estos tiempos.

Equipo de una persona, para atender lo que haga falta, tomar decisiones, administrar el tiempo y sacar la talacha lo mejor posible. 

Al Número 1, respondieron generosamente los amigos convocados con sus poemas (Alfonso, Flora, Olga). Poco a poco, las convocatorias mensuales, van ganando poder de respuesta. Ejemplo de ello es el Número 9 Meditación en el umbral. La edición de marzo, en homenaje y diálogo con el poema de Rosario Castellanos, donde tengo el gusto de compartir poesía, narrativa, proyectos, imágenes, reseñas de, para y por mujeres.

Cada número me ha resultado entrañable. Y me contenta compartir tanto voces nuevas como de reconocida trayectoria. Lo mismo puedo decir con las imágenes de portada: me honra hasta lo indecible su confianza en este proyecto modesto, de breves páginas, pero enorme voluntad de divulgación.

A estos nueve meses de trabajo editorial, se suma la satisfactoria colaboración a distancia con Ediciones Periféricas, en nuestras mesas de #PoesíaCircundante | De Frontera, el pasado 26 y 27 de febrero. Qué maravilla tejer puentes entre sitios distantes gracias a la palabra.

Va pues mi agradecimiento como editora por cada colaboración, cada lectura. Estos tiempos son mejores, gracias a ustedes.

Así la vida.

10.20.2018

Idilio amoroso y textual...

Lo mío con los libros se ha convertido al paso de los años en un idilio por demás aleatorio y afortunado... así, a lo Maga y Oliveira, nuestros encuentros por la ciudad son resultado del azar. A veces un ejemplar, otras, como hoy, varios.




Hace ya bastante tiempo, en mis años universitarios, El Día de UABC exhibió en sus aparadores un ejemplar precioso con pasta dura de "El segundo sexo", de Simone de Beauvoir. Los casi quinientos pesos del precio lo volvieron por completo inalcanzable en aquellos días. Lo busqué después, de manera intermitente, sin éxito. La semana pasada, en Instagram, un alma piadosa —rematando su biblioteca— lo ofrecía a un precio que, hoy, sí estuvo en mis manos pagar. Me lancé a la cita en el Pasaje Rodríguez a por él. 

Mi corazón enamorado habría tenido suficiente con este botín, pero las mesas de El Grafógrafo guardaban algo para mí. Eché un vistazo sin prisa, recorrí lomitos sin interés específico, solo por la emoción de la búsqueda, y estaban ahí:




Descubrí la palabra "cartas" y me detuve en seco. El género epistolar me resulta por demás apetecible. Será la curiosidad por la comunicación ajena, el deleite en las formas del trato; esa manera —casi— extinta de relacionarse, mantenerse cercanos y ser con y para otros a través de las palabras, me provoca real fascinación. Ojalá siguiéramos escribiéndonos en papel, enviando en sobres nuestro cariño, descubriendo en los buzones de casa las palabras añoradas. "Cartas desde México" de Rosalie Evans. Ubiqué en la contraportada el contexto: Puebla, 1918-1924, y no dudé.

A tan solo unos cuantos lomitos a la derecha, "Las actividades espaciales en México: una revisión crítica", por Ruth Gall y otros, edición del FCE y la SEP, de 1986. Proclive a los temas científicos, el título en sí mismo me hizo detenerme; sin embargo, que el proyecto estuviera liderado por una mujer, fue lo que me llevó a hojear el ejemplar. Disfruto con deleite el texto académico (lo mismo que los literarios). El lenguaje claro y objetivo; la estructura y metodología; los temas alejados (¡y lo celebro!) del pensamiento mágico, arrojando luz sobre el mundo, la naturaleza, los seres humanos, me pueden atrapar con euforia, como lo hace una gran novela o un poemario encendido.

Lo tomé con el pretexto de regalarlo a la cría, tan interesada últimamente en la ciencia y los posibles vuelos por el espacio exterior. Y, sí, por no sentirme egoísta llenándome de libros para el goce personal.

Y volví a casa a encerrarme con los tres, a revisarlos en privado. De "The second sex" y la Beauvoir tengo años de información y acompañamiento, así que busqué a Evans y Gall, para conocerlas mejor y tener más claro desde dónde escribieron estos libros. Y encontré que, si bien ambas extranjeras, cada una vivió su relación con México de manera distinta: 

Para Evans fue el país próspero, de finales del porfiriato y, años más tarde, el lugar donde murió su esposo inglés y donde luchó (hasta perder la vida) por recuperar sus propiedades (tomadas por la Revolución) desde su percepción de justicia sin tener claro el panorama nacional, más allá de su problemática particular.

Por su parte para Gall, polaca que llegara a México huyendo de la Segunda Guerra Mundial, este país que volvió suyo adoptando la nacionalidad, fue su trinchera científica. Sus aportaciones resultaron innovadoras, en un México de la segunda mitad del siglo XX, por su conciencia sobre la brecha científica y tecnológica que debíamos cerrar.

Tres autoras, pues, para aprender mucho de ciencia, historia y nosotras mismas. No podría estar más feliz con los hallazgos.

Así las cosas.

5.21.2018

Atenta invitación | «Notas al pie» en la XXXVI FLT




Pues bien, luego de 1 año de su presentación en CDMX, ahora traemos «Notas al pie» a la XXXVI Feria del Libro de Tijuana.

Me emociona contar con la presencia de dos mujeres talentosas, a quienes admiro mucho, en los comentarios: Mariel Miranda (socióloga y fotógrafa) y Sonia Gutiérrez (poeta y docente). 
Mariel Miranda
Sonia Gutiérrez

La cita es el próximo sábado 26 de mayo, a las 19:00 hrs., en la Sala de Lectura del CECUT.

Allá nos vemos.

4.30.2017

About Dakha Brakha*



I write in the dark.
I write in the dark
while they play.

No matter the language.
No matter the country they came from
we share the same roots:

We can relate to the waves of sound
that surround us
touching our skin
going through us
fastening our heart beats.

We understand
we feel
the code 
in the way the voices chant their message
as if something sacred
it's happening.

They hug their instruments.
They smile
and, suddenly
we want to dance!

They took us through
different landscapes.

Their voices
extraordinary instruments
were wind
and birds
and beats of an ancient and endless
song.

For some people
music is a calling
a way of life.
We can only truly
respect their work.

Tijuana stood up
for them.

*Saturday April 29, 2017
CECUT, Tijuana.

6.05.2016

5 de junio de 2016 | Elecciones | el voto de la mujeres hoy



Las nuevas generaciones
                    me parece
dan por hechos
la vida y el mundo
que les tocó vivir.
Nosotras en cambio
aún llevamos en las palabras
el reclamo.
Aún nuestras manos
                       torpes
se afanan en conservar
todo aquello que sabemos
hemos logrado.
Y lo nombramos
para no olvidarlo          ni perderlo
o dejar que se escape
entre las cosas
que se dan por hecho
y no cuentan
                     ni saben
                                   ni son.

Sirva el poema como introducción al tema que, dada la fecha, ocupa la reflexión de esta entrada en el blog: el voto de las mujeres en México. Hoy, 5 de junio de 2016, tenemos elecciones en Baja California. Están en juego las 5 alcaldías y diputaciones al Congreso Estatal.
En gran medida por el desencanto generalizado, supongo, y la falta de confianza en instituciones y partidos políticos, el índice de votación de los últimos tiempos llega a números en extremo bajos. Otro aspecto que no le abona al asunto, creo, es la banalización de los temas políticos [y de todo tipo] que la nueva "cultura del meme" "viraliza" en redes sociales.
La realidad nacional es compleja. Sean cuales fueren las causas de los bajos índices de participación en las urnas, tengo la impresión que los niveles son menores aún entre las generaciones más jóvenes. Quizá me equivoque, de momento no tengo información estadística concreta a la mano. Quizá mi percepción, parcial, corresponda exclusivamente al universo de población en el que interactúo. Pero, en ese universo, observo dos cosas: conservadurismo y apatía.
Y al afinar la mirada, en específico, al dato por género, encuentro un grave desconocimiento de todo lo que hay detrás del hecho de ser mujer y tener derecho al voto, en nuestro país.
Van, entonces, algunas viñetas históricas (tomadas del compendio de Lovera y Casas) para recordar y tomar conciencia de lo que significa salir hoy a emitir nuestro voto en las elecciones locales:
  • La lucha de las mujeres por el derecho al voto, en México, se ubica desde 1870, con grupos como "Las Hijas del Anáhuac". Para 1883, "Hijas de Cuauhtémoc" dejaban sus planteamientos sobre el tema en el periódico Vesper. Otros grupos presentaron, en 1900, su petición a Porfirio Díaz y, después, a León de la Barra, para que se reconociera su calidad de ciudadanas.
  • Sobre el reconocimiento de la ciudadanía de las mujeres, Lázaro Cárdenas presentó la iniciativa en 1937 (en Campeche y Chiapas se había otorgado, a nivel local, desde 1920). Si bien la propuesta del presidente se aprobó en ambas cámaras, se detuvo por "omisión" en los trámites finales.
  • Para 1946, la recién creada Organización de las Naciones Unidas, ya "jalaba orejas" a los países cuyas constituciones no otorgaban el voto a las mujeres.
  • En 1952, el presidente Adolfo Ruiz Cortines no pudo sustraerse más de las presiones internacionales y él mismo convocó, a través de la figura de Amalia Castillo Ledón, a mujeres para que solicitaran su derecho al voto.
  • Fue, pues, el 6 de octubre de 1953 que se otorgó la ciudadanía y el derecho al voto a las mujeres mexicanas. En su discurso, Ruiz Cortines advirtió:
"Aunque sean ciudadanas, no deben olvidar su papel, que es alentar al hombre, tener virtudes morales y ser abnegadas"

¿Qué cambió a partir del 7 de octubre de 1953?... en la práctica, quizá nada. Las mujeres de la época siguieron sin contar mucho como personas, sin poder opinar ni decidir en temas públicos ni privados. La primera oportunidad de ejercer el voto sucedió hasta 1955. Las transformaciones y derechos han ido ganándose paso a paso desde entonces.
Desde 1994 voto en todas las elecciones. Durante mi verano del 2006, en la ahora CDMX, permanecí 6 horas en la fila de la casilla especial, para emitir mi voto. He sido funcionaria de casilla en 2 ocasiones, escrutadora y presidente, respectivamente. He actualizado mi credencial para votar cada vez que he cambiado de domicilio. Hoy, en unas horas, acudiré a la casilla que me corresponde y votaré. No milito en partido político alguno. Investigo, escucho, leo, analizo, reflexiono y decido. 
Y voto. Porque, más allá de lo que podamos pensar sobre la trascendencia de los resultados, no podemos darnos el lujo de perder la voz que ganamos. Que costó tanto ganar.

Así las cosas.
Fuente: 
Lovera, S. y Casas, Y. (2004). 
El voto de las mujeres
México: Plaza Janés.







5.07.2016

La XXXIV Feria del Libro de Tijuana... y yo.

El próximo viernes 13 de mayo arranca la XXXIV Feria del Libro de Tijuana. En esta ocasión tendré el gusto de compartir poemas con muchos amigos y compañeros de letras. Acá les dejo las invitaciones:




¡Hasta entonces!

1.30.2016

Atenta invitación


Escribir es nombrar. Tener presente aquello que se nombra. Procurarle la existencia. 

Al paso de los años la poesía ha resultado un lenguaje natural y necesario para nombrar todo aquello que reclama ser y estar. Lo mismo fascinación que temores; euforia, tristeza o indignación, una vez sobre la página puedo ver con claridad, como luego de asentarse la tolvanera. A veces me gustaría saber hacerlo de otra forma; pero, suelen ser las palabras mi recurso inevitable.

Nombrarlo todo —así con esa hipérbole total y abarcadora—, reúne mucho del trabajo de los últimos tiempos. Textos sueltos que fueron quedándose en revistas electrónicas o impresas; antologías, hojas de cuaderno o en mi blog. Poemas con temas diversos que, finalmente aquí, tomaron estructura para contarles lo mismo historias puestas al paso; que los más lúdicos ejercicios de tinta, nomás por el placer de escribir.

El deseo, los días, la ciudad, los viajes; la maternidad y el oficio poético, son algunos asuntos en torno a los cuales se dan cita mis poemas. Imágenes pre-texto, materia prima en este oficio gozoso en el que ando los días. 

Dejo pues en tus manos esta reunión de poemas. Ojalá los encuentres útiles, si caso algo necesita ser nombrado.

Mónica Morales Rocha

11.22.2015

Asuntos de la nostalgia


¿Recuerda usted cuál fue el primer LP que compró en su vida?... Sí, hablo de vinilos, de tiempos remotos, de nostalgia.

En mi caso, era 1988. 12 años y un billete de 20 pesos (de aquellos, de entonces) fueron suficientes para buscar en la mesa de discos del Calimax (sí, entre carnes y abarrotes, el supermercado local tenía una mesa de "ofertas") hasta toparme con la mirada insinuante del argentino, que prometía delicias con la leyenda "atado a un sentimiento".

No digo que fuera mi primer disco. En casa de mis padres siempre hubo música. Aún conservo mis ediciones de Parchís, Burbujas y Heidi. Sin embargo ese de 1988 fue el primer disco que yo, por voluntad propia y con todo el poder de autodeterminación que el "domingo" paterno me brindaba, tomé entre mis manos para llevarlo a casa.

En aquellos tiempos los vinilos eran costosos. Mi colección musical de secundaria se llenó de casetes, que resultaban más sencillos de conseguir. Qué decir de autoproducir, grabando canciones de la radio.  

En los noventas todo fue disco compacto. Y, cuando menos nos dimos cuenta, ya teníamos cientos o miles de canciones en la memoria de la computadora.

Gracias a consejos sabios, hace más o menos un par de años me hice de un tocadiscos y volví a comprar vinilos. La mayoría en tiendas locales de discos usados: templos a la nostalgia. 

Justo hoy tuve oportunidad de acudir al Tijuana Record Show en las instalaciones del ICBC. Apenas entrar al pasillo de acceso a la galería, donde se instalaron los vendedores, y ese aroma de disco viejo se apoderaba de una, con cierto efecto hipnótico y seductor. Me traje 5, más uno de Louis Armstrong que eligió la cría y, obvio, no pude negarme a comprar.

Ahí estábamos, todos, en la búsqueda. Porque la pureza digital no puede compararse, ni remotamente, con el sucio encanto del scratch al girar y girar:

El incitante sonido de la aguja sobre el vinilo...
Caricia punzantelengua afilada que lo hace cantar

...¡supera ésa, IPod!
Sí, ahí estábamos. Y de pronto te encuentras con la sonrisa cómplice de algún reciente conocido que te saluda y pregunta "¿le gustan los vinilos?", como sabiendo que, en el fondo, compartimos un vicio común; que no somos tan distintos. Sí, eso hace la música en vinilo, en estos tiempos de Soundcloud y Spotify.

Mi modesta colección, entonces, ha crecido un poquito hoy. Algún otro día me daré la vuelta por ciertos lugares en la ciudad que me han recomendado. Y seguiré a la espera de volver a mi favorito, ese cielo de los coleccionistas de vinilos: Amoeba.


Así la vida. Así la nostalgia.


11.10.2015

Canciones y poemas


Fue en junio del 2013 cuando, por invitación de Gabriela Bojórquez, iniciamos este proyecto de canciones y poemas en El Lugar del Nopal. Se trataba entonces de un espectáculo de una noche, pero lo disfrutamos tanto y el público lo recibió con tanto cariño, que ya son más de dos años de llevar las Noches de Luna Brava a distintos espacios de Tijuana, Tecate y Chula Vista, CA.

Dos años de compartir con Gaby y Hadia, no solo textos de poemas y letras de canciones sabrosas; sino también nuestras propias historias, los pasos que vamos dando, las tristezas de la vida y los hallazgos afortunados.

Algunas amistades se tejen así: con momentos llenos de sueños, retos afrontados en equipo y logros compartidos. Con admiración profunda al trabajo de las otras y la certeza de que este proyecto a tres voces está dejando algo muy valioso en quienes nos escuchan: el interés por la lectura de los autores que compartimos y un momento de reflexión sobre la importancia de amar, sin miedos ni culpas, gozosamente.

Hace un par de días tuvimos presentación en el Praga Café, de Tijuana. Y, como cada vez, la experiencia me deja con la sonrisa en los labios durante días, tarareando canciones y recordando versos que le tiemblan a una por dentro. 

En un mundo como el nuestro, la vida encuentra espacios para ofrecernos sus encantos: la poesía y la música son algunos de ellos. Será por eso que cuando hacemos las Noches de Luna Brava, una siente que por espacio de casi dos horas, quienes nos escuchan se llevan ese encanto... y por eso vuelven.

Así la vida.

8.13.2015

Agosto update...

Vamos de nuevo con los poemarios de Enriketta Luissi
sábado 22 de agosto
Galería La Blástula

 Fin de semana con doble show de 
Noches de Luna Brava
Tijuana y Chula Vista

***
Por ahí nos vemos, agosto.

8.04.2015

La Ballena de Jonás (2014)

[De mi colaboración para Paper Moons, literatura y más, 14/11/2014]


La segunda pieza es Periscopio, una de mis favoritas del disco. En el mismo tono que la primera, te invita igual a bailarla que a tararear. Me puede encantar la guitarra; sus momentos protagónicos, siento, son la voz que cuenta la historia aquí. ¡Y ese cierre!... te hace sentir dentro del submarino, observando, con asombro, el universo en las profundidades del mar.

El número tres es Piruetas. Aquí bajan la intensidad y nos presentan, me parece, la pieza más dulce de todo el disco. Aun completamente instrumental, vaya, sin letra, el violín nos cuenta una historia extraída de los propios recuerdos. Esta canción es un abrazo, dulcísimo. Una lindura.

Devorador es la número cuatro. Acá le entran con todo a la pasión tanguera. Un cambio de atmósfera. De entrada se siente la influencia de Piazzolla (y, seguro, los arreglos de Martín). Pero, más adelante, retoman su ritmo juguetón y entran las voces cantando el coro. Sí, son La Ballena. El acordeón no suelta la nostalgia. La flauta y el clarinete mantienen el drama.



Para leer la reseña completa, haga click AQUÍ.

4.23.2015

Domingo en una esquina del mundo*






Llegué a Tijuana en 1978, a los dos años de edad. Desde que tengo uso de razón, la noción de habitar una frontera ha estado ahí. Siempre hemos cruzado “al otro lado”. Si alguien pregunta cómo estará la línea, sabemos que se refieren a la fila de autos o peatonal para atravesar las garitas hacia San Diego. 

Me resultó inevitable pensar en la “naturalidad” con la que podemos percibir una idea, en este caso, más que una idea: un muro. Justo en esta mañana de domingo, que me encuentro frente a él, observando lo que sucede alrededor.

El cielo, sobre nosotros, de un azul absoluto, tremendo y sin filtros. La brisa del mar, más fresca de lo esperado, es suficiente para despeinar incautos sin gorra y hacer olvidar el calor agobiante de días pasados. El viento me humedece los ojos. Son las 10:30 de la mañana y el Jardín Binacional luce casi desierto. La “naturalidad” empieza a quebrarse: de pie, frente al obelisco de mármol blanco (o mojonera, como suele llamársele entre los locales) se lee la siguiente leyenda

LÍMITE DE LA REPÚBLICA MEXICANA

La mojonera 258 marca el inicio de los 3,185 kilómetros de línea fronteriza que separan a México de Estados Unidos. En su fría verticalidad estoica, guarda historia y símbolos de la necedad humana, muy distantes de la “amistad” que bautiza al jardín en el que se encuentra. Las personas comienzan a llegar, en parejas, con amigos, en grupos de familias, paseando a sus perros. Prácticamente sin excepción fotografían la mojonera y/o se toman la foto de pie junto a ella.

Se llevan un recuerdo del límite.

El muro fronterizo es de metal. Una serie de columnas, muy próximas entre sí, desde donde la vista permite reconocerlas, por el Este; bajan hacia la playa y se hunden en las frías aguas del Océano Pacífico, en la esquina noroeste de Tijuana, de México, del mundo.

Como si esto no fuera ya bastante simbólico del absurdo que hiende no solo la tierra o el mar, sino la historia, el tiempo, vidas e imaginarios. Se suma un entramado metálico, bastante estrecho, que permite apenas adivinar las siluetas de aquellos detrás del cerco. Una cuadrícula que divide, aún más, la posibilidad de contacto. Desde aquí, los dos hombres que se acercan, luego de caminar 2 millas, desde algún punto en Imperial Beach hasta el Jardín Binacional, son apenas siluetas de rostro ensombrecido. Voces gustosas de ¿ver? que acá, en Tijuana, sus familiares aguardan.

Me resulta inevitable pensar que para ellos, desde aquel lado, también somos siluetas de rostro ensombrecido. 

De este lado, la avenida que rodea a la Plaza Monumental, desde la entrada a Playas de Tijuana, va llenándose de autos con placas de California. Los espacios de estacionamiento comienzan a poblarse y la circulación de personas a pie, atravesando el parque para entrar al andador costero, aumenta. Vendedores de dulces preparan sus carritos llenándolos de gomitas, cacahuates, habas y demás, para bajar a la playa. Padres de familia fotografían a sus hijos junto a una representación de delfines de cemento.

Desde un balcón del mirador del jardín, algunos visitantes alimentan, lo mismo a ardillas que a pichones, con pedacitos de tortilla.

Una vendedora de chicles, ofrece su producto y comenta: “El día de las madres nadie me dio un peso… bueno, no soy mamá, pero soy mamacita”. Los transeúntes pasan de largo, ella vuelve a las mesas de cemento dispuestas para el descanso.

Mis ojos siguen mojados. El viento.

Ya se me hacía que no me mirabas

Caminamos como dos millas

De aquel lado, los dos hombres se acercan y saludan a siete personas que les recibe con gusto. Una mujer se acerca y pregunta:

¿De casualidad no miró a una niña como de dos años con un muchacho?

A la negativa en la respuesta, la mujer se aleja un poco del grupo, pero mantiene la mirada fija en el entramado metálico del muro, como si el fervor de su observación, de pronto, pudiera provocar la aparición de aquellos a quienes espera.

La familia, a través del muro, continúa:

¿Y esta plaza de toros?

Sí, es donde hacen los bailes, es donde viene La Arrolladora…

La conversación continúa mientras un oficial de la patrulla fronteriza observa desde la entrada del cerco paralelo, del lado gringo. Recuerdos de infancia atraviesan el muro, las columnas de metal y su entramado. Para la memoria no hay frontera.

De aquel lado, se aproxima una mujer mayor con sombrero, extendiendo sus manos hacia el cerco. Desde aquí, un hombre de edad semejante, con gorra de beisbolista percudida y cabellos blancos ingobernables, le saluda moviendo la mano. La escena parece el preludio de un abrazo. Pero el muro. 

El hombre no habla, escribe sobre hojas sueltas que luego muestra a la mujer a través del entramado metálico. Puede hablar, pero parece que no quiere ser escuchado. Saca hojitas nuevas de un morralito que le cuelga cruzado de la espalda. Ella lee cada vez y él le hace señas, levanta los hombros, mueve la cabeza en señal de negación. Ella responde cosas inaudibles desde donde observo. Confieso que me alegra un poco que sus palabras, al menos, no conozcan fronteras.

Son casi la una de la tarde. Hombres del “Ministerio Fronterizo”, organización religiosa de la iglesia metodista, arriban al jardín y preparan todo para ofrecer de comer a los migrantes deportados: mesa plegable, garrafones de agua, estufilla de gas, bolsa con cobijas para distribuir y equipo de sonido.

¿De dónde viene, de dónde la traen?, pregunta una mujer a mi lado.

Del cielo… es que no hay recursos.

Así el domingo de frontera. Observo y mis ojos siguen mojados. El viento. No puedo evitar pensar en ese cerco de textura hostil, suavizado por mensajes de amor, grafiti y murales multicolor; sentirlo ajeno. ¿Será que no hay nada mío del “otro lado”?, ¿será que mi vida entera está aquí, de la mojonera 258 hacia el sur y no se me parte el alma en la espera por alguien que quizá no llegue a la cita en el cerco?

Quizá, pero ahí está, real y tangible, marcando el “límite”, en esta esquina del mundo.

*Crónica escrita en el 2014,
como parte del Diplomado en Periodismo Cultural
Taller a cargo de la escritora y periodista
Magali Tercero

3.27.2015

El Día, campus UABC


¿Puede haber cosa más afortunada que tener una librería en tu lugar de trabajo?... bueno quizá sí, trabajar en la librería, pero no podemos tenerlo todo en la vida. Entonces, que una de las librerías de mayor tradición en la ciudad abriera una sucursal en el campus de la UABC, es cosa de ensueño. 

Ya desde estudiante, me resultaba gozoso acudir en la búsqueda de los libros que se necesitaban para algunas materias. Ahora que soy profe, además, aprovecho el conveniente descuento para docentes que ofrecen. 

Toda la comunidad universitaria es atendida por sus amables empleados. Desde Idiomas hasta Derecho; Ingenierías, pasando por Medicina, hasta Humanidades y Ciencias Sociales, podemos encontrar los textos académicos que necesitamos. Y, si no los tienen, te apoyan para ordenarlos a las editoriales.

Además cuentan con una rica sección de revistas y no te puedes perder la mesa de autores locales, desde narrativa y ensayo, hasta poesía.

3.09.2015

Los caminos de la pluma...


...y un buen día terminas escribiendo el guión para un espectáculo musical. Así las cosas.

Lo mío, desde hace años es la poesía. Sin embargo, por razones desconocidas (que tengo pendiente preguntarle, por cierto) Roberto Salomón (pianista radicado en Tijuana) me invitó a escribir los diálogos para un proyecto que rondaba en su cabeza desde hace tiempo.

Nos reunimos un par de veces a platicarlo y, de pronto, un día me avisa que ya tiene fecha para el estreno: 21 de marzo. 

Teníamos el argumento general, los cantantes que participan, sus personajes... y un sueño. Lo demás es (o será) historia conocida. ¡Y vaya que lo he disfrutado!

Trabajar con músicos/cantantes ha sido toda una experiencia nueva y riquísima. Leer el trabajo terminado, escucharlo en sus voces... observar cómo las palabras toman vida: increíble.

Se recrea la época dorada de la radio en México. Las protagonistas son mujeres y las canciones las llevamos en el corazón desde la infancia. La línea es cómica, y los arreglos de Roberto... una sorpresa que promete dejarnos un delicioso sabor de boca... u oreja, digamos.

Además, a la cría le está gustando. De pronto la sorprendo cantando las canciones con las que crecí y, claro, se siente bonito... me emociona la idea de llevarla al estreno y que ella sepa que eso que ve en escena lo escribió su mamá.

Yo agradezco en el alma la confianza de Roberto, su invitación. Que dejara en mis manos el privilegio de darle forma a este proyecto; ponerlo en palabras. A las y el cantante, el entusiasmo por sus personajes, el cariño a la historia. 

Finalmente, lo sé, el guión servirá de andamio para mostrar el espléndido trabajo musical de ese equipo sobre el escenario. Los arreglos de Salomón, su reinterpretación de una época y un género musical que, seguramente, nos enviarán a todos, de regreso a casa, con una gran sonrisa a buscar en los recuerdos.

Los boletos ya están a la venta, en el correo electrónico: radiocricri@gmail.com

Yo ya quiero estar ahí.

2.27.2015

Así marzo


Música y poesía
todos los domingos de marzo
en el CECUT

6:00 p.m.

:::ENTRADA LIBRE:::

1.12.2015

La Caja Galería

La Caja Galería tiene un lugar especial en mi corazón. Espacio independiente, casi escondido en un callejón de la Colonia 20 de noviembre; pareciera tener muchos obstáculos por superar. Sin embargo la voluntad y capacidad de Arturo Rodríguez, cabeza del proyecto, lo han convertido en uno de los más prometedores de la región. Prueba de ello es la reciente inauguración de la sede en Ensenada.

Por fuera, una bodega que se transformó gracias a los coloridos murales que ahora visten su cara frontal. Por dentro un mundo que invita a abrir los sentidos y la mente, al disfrute pleno del arte. 

Ofrecen servicios diversos de mediación entre artistas y coleccionistas; su galería mantiene siempre alguna exposición; y, recientemente, iniciaron con la vinculación escolar, ofreciendo visitas guiadas a instituciones de educación básica.

Pero, por mi parte, el amor nació con su Diplomado en Apreciación de las Artes Visuales. Respaldado con reconocimiento del INBA, el diseño teórico-práctico, estructurado en módulos a cargo de excelentes académicos y artistas locales; resultó una experiencia invaluable. Además tienen el cuidado de integrar eclécticamente grupos pequeños, de manera que la dinámica en el aula es de lo más rica, con los distintos puntos de vista que se comparten. El ICBC siempre ofrece algunas becas, aprovéchalas.

El Grafógrafo

El Grafógrafo es un espacio cultural que va mucho más allá de la simple librería de viejo. Es un proyecto independiente que nace en Tijuana a partir del esfuerzo de René Castillo, con su Feria del Libro Usado, en la UABC y que, finalmente, encontró su lugar "fijo" ideal dentro del Pasaje Rodríguez, en el Centro.

Lo rico de este lugar, además de su café y pastelitos; de los sillones que apapachan y te invitan a leer durante horas; es que te sientes muy bien atendido. René y su equipo, también ávidos lectores, te consienten -no como cliente, que sí-, sino como lector.

Puedes encontrar verdaderas joyas literarias, de historia y otros géneros, a precios encantadores. Además te sugiero que les platiques sobre tus temas y búsquedas y te orientarán con sus recomendaciones. 

El Grafógrafo también es anfitrión de diversos eventos literarios y musicales; sigue su agenda de presentaciones, conciertos y talleres.