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7.26.2023

Cumplir [muchos] años


Regreso poco a este entrañable lugar de la red, lo sé... este baúl de recuerdos que cumplirá 20 años en 2024. Y vuelvo hoy, justo a punto de cumplir años también. Muchos años. 47... cuarenta y siete.

Serán los muchos años, este tanto andar la vida, que ya estoy con el corazón como guijarrito (redondito, liso de tanto golpe y raspón), justo como la piedra de río de la que nos habló Pellicer. Será vaya a usted a saber si la suma de todo, pero la emoción se me desborda como tsunami.

Esta última vuelta al sol ha sido por demás gozosa... y difícil. Muy afortunada, pero también con días aciagos. Celebro ciertas encantadoras, luminosas, nuevas rutinas. Agradezco cada generoso gesto recibido, las amistades recientes tanto como las de muchos años. Las colaboraciones, los proyectos, la complicidad, la confianza y el afecto.

Con Noches de Luna Brava dimos un exitoso paso adelante, en nuestra gira por el Noroeste del país... y cumplimos 10 años de gozar el escenario. 

Hipérbole Frontera cumplió recién 3 años. Y ahora, de pronto, sabe tan lejana la atmósfera incierta que anidó su nacimiento. Ahora el proyecto —modesto— toma vuelo gracias a la generosidad de quienes han colaborado y confiado en mi trabajo.

Hago radio y divulgación al menor pretexto, con la mínima excusa. A diestra y siniestra. Soy profe, tutora, asesora, tallerista... Y todo sabe tan bonito.

Sigo formándome, académicamente y en temas culturales. Leyendo; dejando que ciertos libros me encuentren.

Mi cría se va convirtiendo en adulto... despacito, pero con momentos luminosos, muy gratos. Mis padres siguen conmigo, sanos.

El contexto nacional, como mujer cabeza de familia, sigue con horizonte difuso... pero, combato el miedo y la ansiedad buscando los milagros que la poesía revela en los más inesperados espacios.

Celebro la música, los sabores, los aromas. Los atardeceres de este verano tan deseado... fue tanto el frío.

Cumplo 47 años. No sé bien si soy lo que esperaba; no recuerdo qué esperaba y si aquello tiene sentido ahora. Pero, así se desborde la emoción, a veces en gozo y otras en tristeza, agradezco haber llegado a este punto y sigo andando, porque la vida siempre nos sorprende bonito. Eso bonito quiero.

Feliz cumpleaños a mí. 

4.18.2023

Estrenando página web

 

Feliz de anunciar este nuevo espacio, donde reúno los distintos proyectos en los que estoy trabajando actualmente:

  • Creación literaria personal
  • Hipérbole Frontera
  • InterSecciones
  • Noticias
También encontrarás enlaces a mis redes sociales.

¡Gracias por seguir en contacto!
Recibe un gran abrazo.

1.03.2023

Bienvenido, 2023

Estamos de nuevo acá, en este inicio imaginario, arbitrario... con toda la emoción por abrazar cada alegría por venir. Soy de una especie optimista, lo confieso. Así venga de días turbulentos y complejos, aún el corazón me brinca por cada bonita experiencia que adivino. Así, con esa certeza inquebrantable, sigo andando.

Y es que la vida no es blanco y negro. Tampoco es rosa. Hay de todo, como en botica. Justo el 2022 me deja con gratísimos recuerdos. Parece que no pero, al paso de lo meses, quedaron joyitas para la memoria. Por acá les comparto la síntesis:

Letras Des-Amor-Dazadas (2022). 2ª edición. 

A inicios de año me puse las pilas editoriales y preparé la segunda edición de mi (ya agotado) Letras Des-Amor-Dazadas. A 13 años de su primera edición (Existir, 2009), mis primeros poemas están de regreso gracias a las bondades de la tecnología, para lectura digital en Kindle o con la posibilidad del libro impreso en Amazon Books.


Glosa Peninsular (Ediciones Periféricas, 2022).

A mediados de año inicié una nueva colaboración con Ediciones Periféricas (CDMX) para este poemario que reinterpreta palabra y paisaje, desde Historia de la Antigua o Baja California, de Clavijero. Se trata de  la reapropiación lúdica de territorio e historia para nombrarnos, con voz propia, desde nuestra experiencia meyibó

Es así que, en cada poema de Glosa Peninsular, recupero la evocación que la lectura del texto de 1789 imprimió en mi asombro y deleite; la detonación de imágenes tan lejanas como propias, para la escritura de una propuesta poética en amoroso idilio con la península. Un diálogo/roadtrip, a la distancia, en una búsqueda distinta, sí: más asunto —y devoción— de la piel.


García, E. (2022). Antología Literaria El Tejido de la Mujer Araña. Maternidades Disidentes Vol. II. México: Mapa de Escritoras Mexicanas Contemporáneas.

Como resultado del segundo taller de maternidades, impartido en el Mapa de Escritoras Mexicanas Contemporáneas, se editó la Antología Literaria El Tejido de la Mujer Araña. Maternidades Disidentes Vol. II. donde se incluyen algunos textos míos.


Los últimos tiempos. Textos varios 2010-2022. (2022).

Y, ya en la talacha de poner orden a los textos sin publicar... Los últimos tiempos reúne poemas escritos, en algo más de una década, para proyectos colectivos, colaboraciones, antologías o revistas que, a la fecha, se volvieron de difícil acceso. Así también, algunos poemas sueltos que fueron quedándose en el cuaderno de notas. Disponible para lectura digital en Kindle e impresión bajo demanda en Amazon Books.


El incendio que habitan. Antología de escritoras de Baja California. (Pinos Alados, 2022).
 

Finalmente, gracias a la iniciativa de Rosa Espinoza, de Pinos Alados Ediciones, al cierre del año se publicó El incendio que habitan. Antología de escritoras de Baja California. Una reunión de escritoras que nace de la convocatoria que hicimos en Hipérbole Frontera, para el número de marzo de 2022, dedicado a las poetas y narradoras del estado.

Al cumplirse los 2 años de HIPÉRBOLE FRONTERA, la convertí en trimestral, porque las ediciones mensuales ya estaban pasando factura a mi salud mental jaja... acá todos, toditos los números.

Fuera de lo poético/editorial, al cierre del 2022 completamos 3 temporadas de Intersecciones, mi programa de radio en www.iberotjradio.com Los audios de la tercera temporada pueden escucharse aquí.

Dejando de lado mis responsabilidades laborales (y autoasumidas), un gusto que pude darme en 2022, gracias a Tijuana Hace Teatro, fue formar parte de la Escuela Binacional de Espectadores de Teatro, XII generación. Disfruté de todas las obras a las que mi agenda me permitió acudir y, luego, en las reuniones con Ramón y Jesús (gestores del programa) intercambiar impresiones y aprender de este hermoso arte escénico.

Y una de las alegrías y emociones más increíbles fue haber sido seleccionadas, con mi querida Gabriela Bojórquez en nuestro proyecto Noches de Luna Brava, para participar en el programa de conciertos RAÍZ MÉXICO. Ya estuvimos en Hermosillo, Sonora y Tecate. Estamos por visitar Sinaloa y Baja California Sur, con este show tan querido y gozoso.


En el ámbito personal y familiar: ¡mi cría cumplió XV años! Lo celebramos en viaje familiar a Colombia: Cartagena-Barranquilla-Bogotá. Sin vestido, ni vals, ni ceremonias de otros tiempos. Pero, sí muy abrazadas por el cariño de la familia. Una no puede más que agradecer la oportunidad de acompañar en la vida a un ser sorprendente y el haber conocido aquellas hermosas tierras.

Las amistades entrañables siguen cercanas. Su cálida y luminosa presencia es lo que me mantiene andando, así tengamos días nublados. 

Hay chamba, techo y salud. Y se trabaja cada día por los sueños y  las realidades... in-ten-sa-men-te.

Así que, ahí te voy, 2023. Ya quiero andarte los días y gozarte con toda la sonrisa, la voluntad y la emoción.

Les abrazo mucho, gracias por seguir acá.

12.20.2022

A 1 año de mi histerectomía

 

histerectomía

Del gr. ὑστέρα hystéra 'matriz, útero' y -ectomía.

1. f. Med. Extirpación total o parcial del útero.

Fuente: RAE


Hoy se cumple 1 año de haber entrado a quirófano. Un año de vivir sin útero. Desde los primeros días de diciembre se apareció en mi memoria el dato. Me resultó asombroso el paso del tiempo... justo porque el preámbulo de la cirugía fue de poco más de 3 años.

A partir de un diagnóstico de anemia severa en 2018 y la surrealista y agotadora peregrinación en la institución de salud pública... hasta llegar, finalmente, a manos de un ginecólogo sensible y profesional, quien estaría a cargo de mi intervención quirúrgica el 20 de diciembre de 2021. Lo anterior, sin mencionar el deterioro en mi "calidad de vida" durante esos últimos tres años con miomatosis, sangrados y malestares físicos y emocionales que, mes a mes, se acrecentaban. Toda esa eternidad calamitosa, de la cual me despedí justo hace un año.

Me resulta asombroso (e inaceptable) cómo las mujeres "normalizamos" nuestros malestares ginecológicos, del mismo modo que aprendimos a vivir sin que se note que sangramos cada mes. Cómo seguimos con nuestras tareas y responsabilidades sin menoscabo por el dolor físico (que para muchas resulta insoportable). Justo estoy leyendo la novela "Génesis Tres Dieciséis", de Xavier G., y encuentro en el discurso religioso mucho del origen de nuestra aceptación estoica en estos asuntos.

Una vez sin el útero, bajo los cuidados de mi familia, recuperé de a poco la "normalidad". Es increíble reconocer la salud, luego de tanto tiempo en condiciones disminuidas. "Espere a la primavera" me dijo mi médico. Y la primavera llegó.

No tengo pesares por la ausencia del útero. Al contrario, agradezco a la vida (y a mi familia) por la oportunidad de retirarlo antes de alguna consecuencia mayor. No deseaba ser madre de nuevo; eso lo tuve muy claro desde hace años. La histerectomía me liberó, no solo del dolor y los malestares; del riesgo continuo de anemia. Me ha permitido, también, continuar mi vida sabiéndome tan entera como siempre.  Y de esa experiencia va el siguiente poema:

IV 

Lo mismo que a mi abuela, a mi madre, a mi tía. Como por herencia, como el apellido, como ese modo de hablar con las manos, como la tendencia a la hipérbole en el diálogo. Justo así, como ellas, a medio recorrido de la vida: la histerectomía. 

Me despedí del útero que, al parecer, únicamente tuvo por misión engendrar una cría... y un puñado de miomas dolorosos.  

Y ahora sigo aquí, luego de procesar esta intervención quirúrgica como se procesan las cosas que le atraviesan a una el cuerpo, las ideas, la historia. Me veo al espejo: soy la misma: el corazón aún me brinca de emoción cachonda y se moja la entrepierna y las mejillas se llenan de color y el suspiro se me agolpa. 

Sigo aquí. Soy yo. Sin útero: entera. 


Poema publicado en:
México: Mapa de Escritoras Mexicanas Contemporáneas.


1.02.2022

Bienvenido, 2022

Quisiera presentarles un recuento detallado del 2021... pero, tengo la sensación de que sucedió todo demasiado aprisa. Así que, en síntesis, ahí les va:
Mi familia está entera, sana. Todos y todas vacunados contra el COVID.

Yo dije adiós, en noviembre, al anillo intraocular que llevaba en el ojo derecho desde 1997; la córnea se adelgazaba (por causas desconocidas, pero normales) y fue preciso sacarlo antes de que saliera por cuenta propia, con riesgo de infecciones graves y no sé qué otros horrores. Con su extracción supe que llevaba meses sintiendo el ojo fatal, pero sin prestarle atención por creer que la molestia se debía a la luz de las pantallas. Santo remedio.

Y, al cierre de diciembre, tuve una histerectomía con la que me despedí de tres años de sangrados abundantes, anemias y malestares cada vez más agudos. Antes de que esos miomas pusieran en riesgo mi vida, adiós. Sigo convaleciente, bajo los cuidados de mi madre. El procedimiento por laparoscopía resultó grandioso, en cuanto a movilidad y tiempos de recuperación; ahora sólo debo ser paciente con mis heridas internas (no es metáfora). 

Este último par de meses me dieron la vuelta en mi rutina de vida cotidiana. Visitas médicas, citas, estudios, laboratorios...  estuvo intenso el ajetreo. Pero, ya voy de salida.

Fuera de estas gestiones médicas, el 2021 me dejó —tanto como le fue posible— gratos recuerdos. Hipérbole Frontera cumplió 1 año en julio y ya estamos en el número 19, salidito del horno justo hoy. Tuvimos colaboraciones con IMAC y Ediciones Periféricas; y las colaboraciones con textos y artes visuales fueron en aumento, desde distintos lugares de Hispanoamérica.

Inicié un proyecto de radio, en IBEROTJ Radio: Intersecciones. Nomás porque extrañaba mucho hacer radio y en mi trabajo hubo espacio. Los 8 primeros episodios fueron para compartir temas que me apasionan en torno al libro, la lectura y las historias que se tejen alrededor. Luego me seguí con invitados e invitadas increíbles que generosamente compartieron también su gozo lector. Muy, muy contenta con el proyecto.

Con Noches de Luna Brava volvimos a tener presentaciones "presenciales". Luego de la experiencia en línea todo el 2020 y un show especial para el CECUT, para el día de la mujer; la segunda mitad de 2021 nos abrió la puerta en actividades públicas y privadas. Fue tan maravilloso volver al escenario.

Hablando de poesía: mi serie "Apología de la espera" cruzó el océano y aterrizó en las páginas de Paraíso, revista de poesía de Jaén, España, que dirige mi estimado Juan Carlos Abril. La edición impresa —hermosísima— llegó a mis manos y me llenó de alegría encontrarme ahí

Por invitación de Eric Jair Palacios y Metaletras Editorial, 5 poemas míos aparecen también en la antología "Recuerdos del vacío" que se presentó a finales de noviembre en Norte 32º. La edición artesanal y limitada, constó de 100 ejemplares que se vuelven ahora joyas para los coleccionistas de literatura bajacaliforniana. Comparto páginas con Rosina Conde, Ruth Vargas Leyva, Elizabeth Cazessús y Carmen Campuzano.

Y talacha docente, porque amo y —claro— hay que corretear la chuleta. Justo en octubre cumplí 1 año en la chamba. Tranquila, contenta. 

Así que, bienvenido 2022... ya te esperaba.

3.09.2021

Hipérbole Frontera | ¡ya son 9!

 


Hipérbole Frontera vio la luz en julio de 2020, como resultado de un ejercicio de emergencia, ante la entonces cuarentena de cuatro meses, que no anunciaba final cercano.

Habituada a las actividades de fomento a la lectura y promoción cultural, el confinamiento limitaba mi campo de acción. Así que, tan pronto lo tuve claro, puse manos a la obra. Con calma, a mi paso y aprovechando el tiempo libre entre las jornadas intensas de home office y todo lo que implica la vida en estos tiempos.

Equipo de una persona, para atender lo que haga falta, tomar decisiones, administrar el tiempo y sacar la talacha lo mejor posible. 

Al Número 1, respondieron generosamente los amigos convocados con sus poemas (Alfonso, Flora, Olga). Poco a poco, las convocatorias mensuales, van ganando poder de respuesta. Ejemplo de ello es el Número 9 Meditación en el umbral. La edición de marzo, en homenaje y diálogo con el poema de Rosario Castellanos, donde tengo el gusto de compartir poesía, narrativa, proyectos, imágenes, reseñas de, para y por mujeres.

Cada número me ha resultado entrañable. Y me contenta compartir tanto voces nuevas como de reconocida trayectoria. Lo mismo puedo decir con las imágenes de portada: me honra hasta lo indecible su confianza en este proyecto modesto, de breves páginas, pero enorme voluntad de divulgación.

A estos nueve meses de trabajo editorial, se suma la satisfactoria colaboración a distancia con Ediciones Periféricas, en nuestras mesas de #PoesíaCircundante | De Frontera, el pasado 26 y 27 de febrero. Qué maravilla tejer puentes entre sitios distantes gracias a la palabra.

Va pues mi agradecimiento como editora por cada colaboración, cada lectura. Estos tiempos son mejores, gracias a ustedes.

Así la vida.

12.23.2020

23 de diciembre de 2020


 

De regresar el tiempo al año 2012... o los previos, un día como hoy hubiera despertado temprano para ir a casa de mi abuelita materna y ayudar en la preparación de los tamales de la cena del 24.

Al llegar, mi abue ya tenía listos en recipientes por separado: papas y calabacitas cortadas en tiras muy finitas; pasas, aceitunas, rajas de chile jalapeño curtido y el "picadillo" preparado (guisado de carne deshebrada en chile rojo). Iniciábamos generalmente con frío y las manos heladas de separar las hojas de elote que ella ponía en remojo, para suavizarlas y no se rompieran en la envoltura de la masa y sus contenidos. 

Entonces, la más fuerte  (o con menos achaques) de las mujeres presentes era quien amasaba (tarea mayor) la masa de maíz, con manteca, sal,"royal" y algo de la salsa de chile rojo que mi abuela reservaba de la preparación del picadillo. Nosotras, en tanto, apilábamos torrecitas de hojas a un extremo de la mesa, las más anchas para que, una vez lista la masa, se iniciara el cuchareo. Un par se encargaba de agregar la masa en las hojas, lo suficientemente extendida y manteniendo el espesor uniforme. Otras agregaban la carne, las verduras y terminaban cerrando la hoja con cuidado. Las menores amarrábamos los tamales por ambas orillas con tiritas de hojas de elote, que habíamos separado en la preselección, por largas y resistentes, para tal destino.

Así la mañana en la línea de producción familiar, entre anécdotas, risas, recuerdos de la infancia. Al final, se recortaban las orillas de las hojas para dejarlos con forma bonita y aprovechar mejor el espacio en la olla. Mi abue los guardaba en el refrigerador, para cocerlos al día siguiente y estuvieran recién hechecitos en la cena. Los contaba, siempre los contaba: tantos de carne, tantos de dulce, tantos de rajas y —a veces, cuando sobraba masa— tantos tontos.

Terminábamos con el mandil manchado. Taquéabamos los restos del picadillo en tortillas calentadas directo en la brasa de la estufa, recuerdo ese característico aroma a ceniza que marida perfecto con la salsa roja.

El 24, en la cena, nos sentíamos orgullosas del resultado de nuestro trabajo y mi abue contaba las anécdotas del día anterior que, seguramente, se sumarían a las del año próximo en esa capirotada de recuerdos entrañables y chistosos que construimos juntos, todos los Rocha.

Hoy, sin embargo, es 2020. Todo es distinto. Mi abue murió en 2014 y, desde entonces, los tamales se preparan en casa de mi tía la mayor. Nos hemos reunido cada año y los tamales siguen siendo los mejores que he probado. Mañana cenará cada quien en su casa y nos conectaremos por videollamada, porque son días para estar juntos. Eso lo aprendimos de mi abuelita. Sé que estaría orgullosa.

Así las cosas. Cuídense mucho y celebren en casa, por salud y responsabilidad social.

Un abrazo y mejores días para todos y todas.

5.31.2020

¿Cómo recordaremos este tiempo?



Seré franca: hace semanas quiero escribir este post... pero me quedo con la pantalla en blanco, cada vez.

¿Será que aún no tengo la respuesta?

Suelo decir a mis amigos que "mi vida era cuarentena desde antes". En realidad, salvo que la cría y yo trabajamos desde casa y no hemos visitado a la familia; poco han cambiado nuestras dinámicas cotidianas.

Puedo decir que hasta he disfrutado el tiempo en casa. Cambiar los muebles de lugar, renovar mi recámara. Cocinar y convivir con una hija adolescente, que se confirma como una de mis personas favoritas... y, sin duda, la ideal para vivir estos días de encierro.

He compartido mi trabajo poético con distintas iniciativas de instancias de Cultura, invitaciones de amigos y sesiones de #NochesDeLunaBrava, buscando dejarles algo amable, para estos días.

Las noticias nos llevan de la preocupación al desencanto, al atestiguar lo terriblemente humanos que somos todos, desde las cabezas del gobierno, hasta nosotros como ciudadanos. Desde las grandes decisiones, hasta las acciones del día a día, como vecinos y parte de una comunidad con los índices más altos de contagios en el país. 

Pero también, nos conmueven los gestos de aquellos que día a día se la juegan para que salgamos adelante. Sea cuidando de los enfermos en los hospitales, dando clases desde casa; o recaudando fondos y apoyando a quienes lo necesitan.

Muchas cosas suceden justo ahora en el mundo. Muchas más que la contingencia por el COVID19. Esta semana estalló en USA una de las más terribles crisis sociales a causa del racismo. En el mundo miles de personas mueren por enfermedades y conflictos que no se relacionan con la pandemia, que son de antes... que seguirán después.

Quizás poca cosa podemos hacer en realidad. Pero son nuestras acciones cotidianas, las que inciden en nuestro contexto y desde nuestra trinchera (modesta o amplia), las que darán testimonio de nosotros, en este tiempo... como en cualquier otro.

Así las cosas. Les dejo un abrazo. Cuídenseme mucho.

1.26.2020

2019-2020


Me doy cuenta que hace 8 meses no pasaba por aquí. De pronto el 2019 se volvió complejo, entre cambios, retos y gozo... hasta cerrar en una transición con el 2020 que ha sido un knock out para la familia y varios de mis más cercanos. Y aquí vamos, en el intento por levantarnos de la lona.

Pero no puedo quedarme únicamente con lo difícil o triste. La vida es más rica, interesante y sorprendente.

El 2019 es el año de «Rómpase en caso de», mi cuarta publicación individual que ha sido gratamente recibida por los lectores.

La cría ingresó a la secundaria y la veo cada vez más independiente, autónoma y dedicada a su gran pasión: la animación digital.

Las amistades: conmigo. Pasan los años y su presencia luminosa me conduce para seguir adelante aún en los momentos más oscuros.

La vida nos nutre de experiencias atesorables: amaneceres, palabras, acompañamientos que se vuelven huella profunda en la memoria.

Sonreí mucho, en 2019. Y mi sonrisa fue desde la entraña.

Estamos a punto de terminar el primer mes del 2020. Es ahora que cada una de las manos y miradas queridas, son tan necesarias y apreciadas.  Voy a por 44 años en este mundo... y espero dejar lo mejor en todas y cada una de mis personas importantes. 

Espero tener claro, siempre, todo aquello que no está en mis manos. Y lo que sí, atenderlo de forma adecuada, justa y cálida.

Esta reflexión surgió hace unos días, al renovar mi licencia de conducir. La señorita que tomaba mis datos preguntó si quería donar mis órganos —yo quisiera, quisiera mucho y tanto, pero tuve hepatitis a los 14 años—. "No", le respondí y expliqué la causa. Mientras ella seguía con la mirada fija en la pantalla, pensé que mi tarea es ayudar lo más posible, brindar mi apoyo en cada oportunidad. Una vez muerta, en nada serviré, ni serán mis restos de provecho en lo más mínimo. Es aquí, ahora, mientras haya vida.


Así las cosas.

12.09.2018

Fuiste dulce, 2018

Jamás terminará de asombrarme cómo el tiempo se las arregla para escurrirse entre los pasos que atinamos a dar día tras día. Es diciembre de 2018 y llega la hora de los recuentos. Nos vemos al espejo, ante nuestro público más crítico, y rendimos cuentas.

Hoy, con la paz que los años van dejándonos en el cansancio del cuerpo, me siento particularmente satisfecha. Puedo asomarme, de reojo y rapidito, al 2017 y de aquellos días a este punto hay distancias impresionantes... todas dentro de mí.

El 2018 me dejó, sí, una estancia en el hospital luego de trámites y peregrinaciones burocráticas. Sin embargo, mi estado actual es por demás saludable y me siento tan fuerte como siempre.

Laboralmente cerré mi primer año en Ibero con dos semestres bastante satisfactorios. Mi retorno a Educación Superior ha sido grato y ya me preparo gustosa para el inicio del siguiente ciclo. En Altazor la dinámica laboral está fortaleciéndose y el equipo de trabajo, reconfigurado, avanza hacia horizonte prometedor; el próximo año anuncia grandes satisfacciones y la sola idea me emociona como no tienen idea.

Noches de Luna Brava cumplió 5 años. La celebración con espectáculo el día de mi cumpleaños resultó una noche deliciosa. Es una fortuna poder compartir lo que te gusta con compañeras tan talentosas y un público tan cálido, leal y entusiasta. 

Inicié mi colaboración con Historiografía Mexicana, un proyecto de divulgación (y curaduría) de materiales históricos bastante bien estructurado y gestado desde la pasión por la historia de México. Por ahí estoy en las rúbricas y, recientemente, en episodios que comparten textos de plumas femeninas.

Mi familia está bien. Mis grandes amigos, cerca, más que nunca. Mi corazón muy abrazado por el cariño de los míos. Frente a ese espejo de los recuentos, puedo sonreír con la sonrisa amplia porque, sí, fuiste dulce 2018.

Acá les comparto mi canal de Spotify, algo que no hubiera logrado sin ese cariño y acompañamiento que agradezco con toda el alma... vienes bonito, 2019, ya te adivino.

10.20.2018

Idilio amoroso y textual...

Lo mío con los libros se ha convertido al paso de los años en un idilio por demás aleatorio y afortunado... así, a lo Maga y Oliveira, nuestros encuentros por la ciudad son resultado del azar. A veces un ejemplar, otras, como hoy, varios.




Hace ya bastante tiempo, en mis años universitarios, El Día de UABC exhibió en sus aparadores un ejemplar precioso con pasta dura de "El segundo sexo", de Simone de Beauvoir. Los casi quinientos pesos del precio lo volvieron por completo inalcanzable en aquellos días. Lo busqué después, de manera intermitente, sin éxito. La semana pasada, en Instagram, un alma piadosa —rematando su biblioteca— lo ofrecía a un precio que, hoy, sí estuvo en mis manos pagar. Me lancé a la cita en el Pasaje Rodríguez a por él. 

Mi corazón enamorado habría tenido suficiente con este botín, pero las mesas de El Grafógrafo guardaban algo para mí. Eché un vistazo sin prisa, recorrí lomitos sin interés específico, solo por la emoción de la búsqueda, y estaban ahí:




Descubrí la palabra "cartas" y me detuve en seco. El género epistolar me resulta por demás apetecible. Será la curiosidad por la comunicación ajena, el deleite en las formas del trato; esa manera —casi— extinta de relacionarse, mantenerse cercanos y ser con y para otros a través de las palabras, me provoca real fascinación. Ojalá siguiéramos escribiéndonos en papel, enviando en sobres nuestro cariño, descubriendo en los buzones de casa las palabras añoradas. "Cartas desde México" de Rosalie Evans. Ubiqué en la contraportada el contexto: Puebla, 1918-1924, y no dudé.

A tan solo unos cuantos lomitos a la derecha, "Las actividades espaciales en México: una revisión crítica", por Ruth Gall y otros, edición del FCE y la SEP, de 1986. Proclive a los temas científicos, el título en sí mismo me hizo detenerme; sin embargo, que el proyecto estuviera liderado por una mujer, fue lo que me llevó a hojear el ejemplar. Disfruto con deleite el texto académico (lo mismo que los literarios). El lenguaje claro y objetivo; la estructura y metodología; los temas alejados (¡y lo celebro!) del pensamiento mágico, arrojando luz sobre el mundo, la naturaleza, los seres humanos, me pueden atrapar con euforia, como lo hace una gran novela o un poemario encendido.

Lo tomé con el pretexto de regalarlo a la cría, tan interesada últimamente en la ciencia y los posibles vuelos por el espacio exterior. Y, sí, por no sentirme egoísta llenándome de libros para el goce personal.

Y volví a casa a encerrarme con los tres, a revisarlos en privado. De "The second sex" y la Beauvoir tengo años de información y acompañamiento, así que busqué a Evans y Gall, para conocerlas mejor y tener más claro desde dónde escribieron estos libros. Y encontré que, si bien ambas extranjeras, cada una vivió su relación con México de manera distinta: 

Para Evans fue el país próspero, de finales del porfiriato y, años más tarde, el lugar donde murió su esposo inglés y donde luchó (hasta perder la vida) por recuperar sus propiedades (tomadas por la Revolución) desde su percepción de justicia sin tener claro el panorama nacional, más allá de su problemática particular.

Por su parte para Gall, polaca que llegara a México huyendo de la Segunda Guerra Mundial, este país que volvió suyo adoptando la nacionalidad, fue su trinchera científica. Sus aportaciones resultaron innovadoras, en un México de la segunda mitad del siglo XX, por su conciencia sobre la brecha científica y tecnológica que debíamos cerrar.

Tres autoras, pues, para aprender mucho de ciencia, historia y nosotras mismas. No podría estar más feliz con los hallazgos.

Así las cosas.

7.12.2018

El julio 42 de mi vida...


Iniciamos ya la segunda mitad del 2018, testigos y partícipes de procesos electorales inéditos que nos mantienen muy atentos al devenir del país. Sin panaceas ni soluciones mesiánicas, la ciudadanía responsable va más allá del voto. Seamos congruentes.

Año de transiciones personales, sin duda, sin embargo sin abandonar la docencia que me nutre tanto. En lo laboral, como en cada aspecto de mi vida, busco mantenerme fiel a mis convicciones. Mas, en este punto, es preciso andarse con límites claros y atenta a la salud, la familia. Una se abandona con facilidad ante el furor de los entusiasmos... una ya no está para esos "trotes".

Sí, voy de apoco asimilando esta mujer en quien me convierto al paso de los años. Observándome con atención a mis cambios, a los nuevos alcances y necesidades. Reconozco el trayecto que aún hay por andar y asumo la responsabilidad de vivirlo a plenitud, con los sentidos dispuestos y la voluntad fuerte. Por mí y cada uno de los míos. 

Recibo cada "señora" de los desconocidos, con la serenidad de saber que ciertamente voy en esa etiqueta, con todo lo bonito de mi vida. Prefiero el "profe", de cualquier manera, pero ya no me erizo ni me acongojo.

La cría, en poco tiempo, me rebasará en estatura, ánimo e inteligencia. Me preparo para ser madre de una adolescente, no sin nostalgia, lo confieso, y para ayudarle a subir cada peldaño por venir... hasta verla alzar el vuelo.

Sí, la vida es distinta a lo que fue en aquel lejano 2004, cuando nació este blog. La vida, el mundo y yo.

Así las cosas.

10.06.2017

Palabras [2]

Veamos:
"moan" n. 1. a low mournful inarticulate sound, usually indicating pain or suffering. 2. a grumble. "moan" v. 1. to utter a moan, to say with a moan. 2. (of wind etc.) to make a sound like a moan. 3. to grumble.
Tomado de: Oxford American Dictionary.


"gemir" 1. intr. Dicho de una persona: Emitir sonidos que expresan dolor, pena o placer sexual.
Tomado de: www.rae.es

"jadear" 1. intr. Respirar anhelosamente por efecto de algún trabajo o ejercicio impetuoso.
Tomado de: www.rae.es


A diferencia del caso anterior (ver post) no tengo nada en contra de las encantadoras "gemir" y "jadear", desde el punto de vista estrictamente semántico. Por el contrario, me perdonarán sus ilustrísimas del Oxford American Dictionary, pero, en serio: ¿solo "pain and suffering"?... what about pleasure?

Para efectos poéticos, la conjugación de ambos verbos en español nos remite a posibilidades por demás suculentas, de lo sutil y sugerente hasta lo más sabrosamente explícito. Bien ahí, con nuestra lengua materna.

Sin embargo, y desde mi opinión de mujer hiperbólicamente auditiva, esas consonantes velares y velares fricativas, si bien primitivamente guturales, me suenan de pronto hostiles, al momento de escribir.

En cambio "moan"... mmmmooooooaaaaaannn con su consonante inicial bilabial y sonora (sí, insisto en la imagen de los labios cerrados por un beso), me evoca mucho más delicias que sus contrapartes, revisadas acá, en español. Y en "moan" encuentro, precisamente, un rasgo que me puede encantar del inglés: palabras que suenan a su significado.

También soy mujer con pasiones históricas, y pensar que esa eme en su origen jeroglífico viene del agua, del mar y una humedad de siglos... y que, casualmente, es la inicial de mi nombre...  mmmmooooooaaaaaannn ¡caray!




De vuelta a la poesía, me resulta fascinante encontrar nombres "gemibles" o "jadeables"... ¿moanables?...  Qué tal así:

"I love the way one can melt his name in a moan"
(quoting myself)

Me quedo con esa frase en la mente... y en los labios. 

Así las cosas.

10.05.2017

Otoño 2017.


De pronto ya estamos en octubre, con sus lunas impresionantes y el descenso justo en la temperatura para correr al armario y sacar los chalecos de estambre. Las bufandas.

Un débil viento de Santana, en días pasados, terminó por llevarse las altas temperaturas en algo que puedo imaginar como el último suspiro del verano.

El clima no es lo que solía ser, de cualquier modo. En romántica obstinación seguimos pensando en estaciones definidas en temperaturas y paleta de color. Nuestra inconsciencia tiene al planeta loco y el calentamiento global se hace patente con mayor frecuencia e intensidad.

Los fenómenos climatológicos cobran factura. Alta, muy alta. La temporada de huracanes se extiende y deja a su paso gran desolación. 

En México la tierra nos ha sacudido fuerte. Un par de sismos en septiembre nos tienen aún sumidos en la tolvanera mediática sin dejarnos medir aún con claridad qué tanto perdimos o ganamos. Se dice mucho y sabemos poco. Los nuevos medios recurren a estrategias viejas: amarillismo, emotividad, miedo, empatía. Nos duele a todos, es cierto. Y la herida mayor vuelve a ser la infame lucha por el raiting.

El mundo es un polvorín. Por donde se mire.

Acá, intentamos resolver asuntos personales. Aclarar la mente y seguir andando. Procurarle la sonrisa a la cría, que en no mucho estará a la par de la mía (contando los centímetros desde el suelo). 10 años juntas, ¡caray! La vida se escapa a cada instante. No logro retenerla. No puedo, como a un gato, sobarle el lomo y escucharle ronronear en mi regazo... no, la vida ya está en otra parte.

Quisiera un tiempo para escribir. Hay, al menos, un par de cosas en el tintero aguardando con paciencia al fin de semana propicio, el inhábil oficial... algún espacio ganado al insomnio.

Y ya es octubre. En unas semanas habrá que montar el árbol de navidad y abrazarnos mucho frente a una taza de chocolate caliente. Espero el invierno tenga algo de compasión... o conseguir un artefacto adecuado.

En tanto, saquemos los chalecos, las bufandas, los abrigos. Preparemos la cama con franelas. Y abracemos cada instante. Cada uno, en los días que nos quedan.

Así las cosas.








7.22.2017

"Una vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida..."



Mi abuelita materna murió hace 3 años. Desde entonces, cada vez que la vida se pone retadora o laberíntica, la extraño horrores. Faltan sus palabras de aliento, su confianza a toda prueba en las virtudes que, vayan ustedes a saber la razón, seguía observando en mí sin importar el paso del tiempo.

Hoy mi madre me envió un queso fabuloso y al llegar a casa lo supe: tengo todo para preparar el caldo de papas con queso que cocinaba mi abuelita. Sí, estoy triste, lo supe y supe también que algo de mi madre y mi abue me acompaña ahora, mientras las papas se cuecen. A veces una busca un abrazo, otras levanta el teléfono y espera una voz amable... esta vez, como ha sucedido antes, vuelvo al caldo de papas con queso, porque es un sitio familiar, reconfortante, calientito, como un abrazo materno.

Nunca seré demasiado mayor, para dejar de temblar ante la incertidumbre, lo sé. Sin embargo, mis casi 41 me han enseñado a ser paciente y observar con calma, a pensar... y pedir ayuda si hace falta.

Y sé también que,  en tanto decido los siguientes pasos, puedo apapacharme el corazón con el caldo de papas con queso de mi familia.

Así las cosas.

7.05.2017

Otra vuelta al sol


A tres semanas de cumplir 41, me cuesta recapitular el último año de mi vida. ¿A dónde se va lo que se va y no vuelve a ser más?

El camino ha sido, en extremo, sinuoso. Si bien con tramos muy gozosos, al cobijo de buena sombra y compañía inmejorable... me sé con frecuencia en páramos ingratos, andando -casi- a ciegas.

Me queda claro que la "naturaleza humana" sigue siendo un misterio para mí. Me abruma la complejidad de las interacciones, las máscaras, los roles y, lo que podría llamar, "currícula oculta" en las conductas observables. 

Me alivia saber a los míos, cercanos. Sentir su abrazo, su confianza.

Ha sido un año de sonrisas grandes y sinceras, sí. De amistades nuevas, hermosas. De otro libro publicado.

Y del aprendizaje mayor: nunca terminamos de aprender. Siempre podremos ser los últimos, los más solos... y es preciso observar con calma el devenir de la vida, en tanto seguimos entregando lo mejor que nos nace de adentro, porque así somos... y no puedo ser de otra manera.

Así las cosas.



3.20.2017

Puente de marzo, 2017

De pronto me cuesta recordar hace cuánto no pasaba tantas horas habitando mi departamento. Atendiéndolo, organizando cosas, reubicando muebles, cambiando plantas de maceta. Durmiendo hasta que el cuerpo así lo decide. Apropiándome de la cocina de nuevo, eligiendo con parsimonia ingredientes y especias. Una agradece, sinceramente sí, estas breves pausas sustentadas por la Ley Federal del Trabajo en México.

Una vez contenido un conato de resfriado, el sábado, el domingo fluyó como fluye la vida entre dos que se aman y conocen de años: sin muchas palabras, con movimientos precisos, sincrónicos, en el deleite afable de saberse en casa.

Ya son tres años en este depa que ha sido y es uno de los mejores sueños alcanzados. Y sucede que estas pausas me recuerdan lo grato que es estar aquí: lo tan dulce de cada libro en los libreros, lo sabroso que suenan los vinilos en el tocadiscos... y lo mucho que va quedando de mí en cada cuadro sobre las paredes, en la disposición de muebles y objetos... en las memorias.

Me apasiona mi trabajo y no le escatimo esfuerzo, ni tiempo... pero estas pausas son un idilio personal y con la cría; un tiempo para soñar, imaginar y hacer planes. Para observar el mundo desde otra perspectiva y apapacharnos.

Así las cosas, desde este lunes inhábil oficial. 

3.05.2017

Notas al pie




De "Notas al pie" puedo decir que se trata de un proyecto afortunado, que me ha llenado de alegrías desde que inicié a escribirlo en el 2015. 



Fortuna fue también que el manuscrito llegara a manos de Dora Castillo, de Shula Cartonera, en Monterrey. Su labor editorial logró la colaboración de Lorena Baker con la portada y del poeta Juan Carlos Abril en el prólogo y cuidado de la edición. La lectura de ambos a mi texto resultó gratísimo abrazo a mis letras que dejó al descubierto, para mi fascinación, otras miradas sobre mi trabajo.

Anoche lo presentamos en la CDMX, gracias a las gestiones de mi estimado Nahúm Torres de Suplemento de Libros, en Wiser Books & Coffee. Los comentarios estuvieron a cargo de mi buen Doctor Hugo César Moreno Hernández, quien me calificó de ñoña por encontrar poesía en George Herbert Mead jaja (solo los amigos que te quieren pueden decirte cosas tan bonitas). 

La vida va llenándose de alegrías, de momentos, amigos y páginas para compartir. Los libros permiten encuentros (textuales) y memorias para dejarnos la sonrisa grande.

Así las cosas.


7.02.2016

Casi 40



¿Será que al tiempo lo habitamos, o nos habita?... A veces podemos observarle, pesado, en la propia mirada. Otras, nos deja una incierta sensación de recorrerle... ¿acaso nos recorre él? Muchas, en cambio, lo vemos pasar delante nuestro, casi como al barrido fotográfico de las luces en la noche.

A punto de cumplir 40 vueltas al Sol, de pronto me sé con todo lo vivido a cuestas, sin embargo, ligera. Puedo tomar distancia e identificar la exacta dimensión de las cosas. Sé, más que nunca, mis tamaños. El alcance de mis pasos ... el efecto de mi voz. La gran fortuna que me ha cobijado.

Y espero y voy por más, siempre más... porque sé que la vida está en nosotros. Todo es cuestión de decidirse a vivirla, con todo su atroz encanto, su encantadora atrocidad. Y llenar y llenarnos de las presencias entrañables que acompañan, en su propio andar, nuestros días.

Así las cosas.

6.23.2016

De visita en Círculo de Poesía, otra vez


Gracias a la gentil invitación de mi estimado Mijail Lamas, estoy de vuelta en la revista Círculo de Poesía. Esta vez con un fragmento del proyecto "Notas al pie", que tengo en el horno desde el 2015.

Intentaba hacer algo en prosa, retomar mis subrayados y notas de entre las páginas de mis libros más entrañables de sociología, filosofía, lingüística, con algunas aportaciones literarias de Owen o Revueltas, por ejemplo. El proyecto terminado no va más allá de las 30 o 35 cuartillas y está impregnado de humor gracias al juego de palabras que permiten las analogías de lo amoroso desde la teoría académica de lo socio-cultural.

El amor, la interacción amorosa como la conocemos -finalmente-, es el constructo sociocultural que envuelve (y -a veces- casi ahoga) a funciones y/o reacciones fisiológicas fundamentales de los seres humanos. Y, a lo largo de los años he disfrutado con deleite de las imágenes poéticas que autores como Mead, Goffman, Barthes, Wittgenstein, entre otros, logran al referirse a la cultura, el lenguaje y las dinámicas de interacción social, en general.

Cinco de los textos de "Notas al pie", podrán encontrarse acá, una selección breve, en tanto resuelvo el destino del proyecto completo.

Se agradece la lectura.