9.15.2022

Presentaciones Glosa Peninsular



 Al cierre de septiembre daremos inicio con las presentaciones de Glosa Peninsular, mi nuevo poemario (Ediciones Periféricas, 2022).

Agradezco infinitamente las invitaciones de Mariana Rossier (Festival de Poesía Verbario) y Ana Chig (Casa de la Cultura de Playas de Tijuana). Así como a mis estimadísimos Jhonnatan Curiel y Mely Pérez, quienes me acompañarán con los comentarios.

Tendré ejemplares a la venta, en ambos eventos. ¡Allá nos vemos!

8.18.2022

INTER/SECCIONES Temporadas 1 y 2

A punto de cumplir nuestro primer año en INTER/SECCIONES, acá les comparto playlist de nuestras 1a y 2a temporadas:


1.02.2022

Bienvenido, 2022

Quisiera presentarles un recuento detallado del 2021... pero, tengo la sensación de que sucedió todo demasiado aprisa. Así que, en síntesis, ahí les va:
Mi familia está entera, sana. Todos y todas vacunados contra el COVID.

Yo dije adiós, en noviembre, al anillo intraocular que llevaba en el ojo derecho desde 1997; la córnea se adelgazaba (por causas desconocidas, pero normales) y fue preciso sacarlo antes de que saliera por cuenta propia, con riesgo de infecciones graves y no sé qué otros horrores. Con su extracción supe que llevaba meses sintiendo el ojo fatal, pero sin prestarle atención por creer que la molestia se debía a la luz de las pantallas. Santo remedio.

Y, al cierre de diciembre, tuve una histerectomía con la que me despedí de tres años de sangrados abundantes, anemias y malestares cada vez más agudos. Antes de que esos miomas pusieran en riesgo mi vida, adiós. Sigo convaleciente, bajo los cuidados de mi madre. El procedimiento por laparoscopía resultó grandioso, en cuanto a movilidad y tiempos de recuperación; ahora sólo debo ser paciente con mis heridas internas (no es metáfora). 

Este último par de meses me dieron la vuelta en mi rutina de vida cotidiana. Visitas médicas, citas, estudios, laboratorios...  estuvo intenso el ajetreo. Pero, ya voy de salida.

Fuera de estas gestiones médicas, el 2021 me dejó —tanto como le fue posible— gratos recuerdos. Hipérbole Frontera cumplió 1 año en julio y ya estamos en el número 19, salidito del horno justo hoy. Tuvimos colaboraciones con IMAC y Ediciones Periféricas; y las colaboraciones con textos y artes visuales fueron en aumento, desde distintos lugares de Hispanoamérica.

Inicié un proyecto de radio, en IBEROTJ Radio: Intersecciones. Nomás porque extrañaba mucho hacer radio y en mi trabajo hubo espacio. Los 8 primeros episodios fueron para compartir temas que me apasionan en torno al libro, la lectura y las historias que se tejen alrededor. Luego me seguí con invitados e invitadas increíbles que generosamente compartieron también su gozo lector. Muy, muy contenta con el proyecto.

Con Noches de Luna Brava volvimos a tener presentaciones "presenciales". Luego de la experiencia en línea todo el 2020 y un show especial para el CECUT, para el día de la mujer; la segunda mitad de 2021 nos abrió la puerta en actividades públicas y privadas. Fue tan maravilloso volver al escenario.

Hablando de poesía: mi serie "Apología de la espera" cruzó el océano y aterrizó en las páginas de Paraíso, revista de poesía de Jaén, España, que dirige mi estimado Juan Carlos Abril. La edición impresa —hermosísima— llegó a mis manos y me llenó de alegría encontrarme ahí

Por invitación de Eric Jair Palacios y Metaletras Editorial, 5 poemas míos aparecen también en la antología "Recuerdos del vacío" que se presentó a finales de noviembre en Norte 32º. La edición artesanal y limitada, constó de 100 ejemplares que se vuelven ahora joyas para los coleccionistas de literatura bajacaliforniana. Comparto páginas con Rosina Conde, Ruth Vargas Leyva, Elizabeth Cazessús y Carmen Campuzano.

Y talacha docente, porque amo y —claro— hay que corretear la chuleta. Justo en octubre cumplí 1 año en la chamba. Tranquila, contenta. 

Así que, bienvenido 2022... ya te esperaba.

3.09.2021

Hipérbole Frontera | ¡ya son 9!

 


Hipérbole Frontera vio la luz en julio de 2020, como resultado de un ejercicio de emergencia, ante la entonces cuarentena de cuatro meses, que no anunciaba final cercano.

Habituada a las actividades de fomento a la lectura y promoción cultural, el confinamiento limitaba mi campo de acción. Así que, tan pronto lo tuve claro, puse manos a la obra. Con calma, a mi paso y aprovechando el tiempo libre entre las jornadas intensas de home office y todo lo que implica la vida en estos tiempos.

Equipo de una persona, para atender lo que haga falta, tomar decisiones, administrar el tiempo y sacar la talacha lo mejor posible. 

Al Número 1, respondieron generosamente los amigos convocados con sus poemas (Alfonso, Flora, Olga). Poco a poco, las convocatorias mensuales, van ganando poder de respuesta. Ejemplo de ello es el Número 9 Meditación en el umbral. La edición de marzo, en homenaje y diálogo con el poema de Rosario Castellanos, donde tengo el gusto de compartir poesía, narrativa, proyectos, imágenes, reseñas de, para y por mujeres.

Cada número me ha resultado entrañable. Y me contenta compartir tanto voces nuevas como de reconocida trayectoria. Lo mismo puedo decir con las imágenes de portada: me honra hasta lo indecible su confianza en este proyecto modesto, de breves páginas, pero enorme voluntad de divulgación.

A estos nueve meses de trabajo editorial, se suma la satisfactoria colaboración a distancia con Ediciones Periféricas, en nuestras mesas de #PoesíaCircundante | De Frontera, el pasado 26 y 27 de febrero. Qué maravilla tejer puentes entre sitios distantes gracias a la palabra.

Va pues mi agradecimiento como editora por cada colaboración, cada lectura. Estos tiempos son mejores, gracias a ustedes.

Así la vida.

2.13.2021

Ediciones digitales

Les invito a visitar mi cuenta de issuu.com, donde encontrarán las ediciones digitales de mis libros agotados + otras ediciones digitales, disponibles para libre lectura.


¡Gracias por leer!


12.23.2020

23 de diciembre de 2020


 

De regresar el tiempo al año 2012... o los previos, un día como hoy hubiera despertado temprano para ir a casa de mi abuelita materna y ayudar en la preparación de los tamales de la cena del 24.

Al llegar, mi abue ya tenía listos en recipientes por separado: papas y calabacitas cortadas en tiras muy finitas; pasas, aceitunas, rajas de chile jalapeño curtido y el "picadillo" preparado (guisado de carne deshebrada en chile rojo). Iniciábamos generalmente con frío y las manos heladas de separar las hojas de elote que ella ponía en remojo, para suavizarlas y no se rompieran en la envoltura de la masa y sus contenidos. 

Entonces, la más fuerte  (o con menos achaques) de las mujeres presentes era quien amasaba (tarea mayor) la masa de maíz, con manteca, sal,"royal" y algo de la salsa de chile rojo que mi abuela reservaba de la preparación del picadillo. Nosotras, en tanto, apilábamos torrecitas de hojas a un extremo de la mesa, las más anchas para que, una vez lista la masa, se iniciara el cuchareo. Un par se encargaba de agregar la masa en las hojas, lo suficientemente extendida y manteniendo el espesor uniforme. Otras agregaban la carne, las verduras y terminaban cerrando la hoja con cuidado. Las menores amarrábamos los tamales por ambas orillas con tiritas de hojas de elote, que habíamos separado en la preselección, por largas y resistentes, para tal destino.

Así la mañana en la línea de producción familiar, entre anécdotas, risas, recuerdos de la infancia. Al final, se recortaban las orillas de las hojas para dejarlos con forma bonita y aprovechar mejor el espacio en la olla. Mi abue los guardaba en el refrigerador, para cocerlos al día siguiente y estuvieran recién hechecitos en la cena. Los contaba, siempre los contaba: tantos de carne, tantos de dulce, tantos de rajas y —a veces, cuando sobraba masa— tantos tontos.

Terminábamos con el mandil manchado. Taquéabamos los restos del picadillo en tortillas calentadas directo en la brasa de la estufa, recuerdo ese característico aroma a ceniza que marida perfecto con la salsa roja.

El 24, en la cena, nos sentíamos orgullosas del resultado de nuestro trabajo y mi abue contaba las anécdotas del día anterior que, seguramente, se sumarían a las del año próximo en esa capirotada de recuerdos entrañables y chistosos que construimos juntos, todos los Rocha.

Hoy, sin embargo, es 2020. Todo es distinto. Mi abue murió en 2014 y, desde entonces, los tamales se preparan en casa de mi tía la mayor. Nos hemos reunido cada año y los tamales siguen siendo los mejores que he probado. Mañana cenará cada quien en su casa y nos conectaremos por videollamada, porque son días para estar juntos. Eso lo aprendimos de mi abuelita. Sé que estaría orgullosa.

Así las cosas. Cuídense mucho y celebren en casa, por salud y responsabilidad social.

Un abrazo y mejores días para todos y todas.

12.07.2020

Hipérbole Frontera No. 6 Recuento


Estamos de regreso en

Hipérbole Frontera

Un proyecto de divulgación literaria y otras expresiones

Llega diciembre y tenemos para ustedes la sexta entrega de este proyecto que nació con la vocación de compartir, divulgar y promover la lectura en tiempos inciertos.

En Recuento reunimos las voces de colaboradores que vuelven con poemas y cuento breve: Artemisa Téllez (CDMX), Marlon PV (TIJ) y Josué Barrera (SON). Y celebramos la primera participación del poeta Roberto Navarro (TIJ), quien se acerca y nos confía uno de sus textos.

En Reseña, este número comparte la experiencia lectora de Lizeth García Peña con el libro de relatos Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin (Alfaguara, 2016).

Despedimos este 2020 agradeciendo nuevamente su lectura, invitándoles a celebrar con responsabilidad social y seguir creciendo en 2021 a través de la palabra y la imagen. Mejores días y noches, recuerdos entrañables y salud, mucha salud.

Sean, pues, bienvenidos y ¡gracias por leer!



 

11.17.2020

Hipérbole Frontera No. 5 Preludio de invierno

 Estamos de regreso en

Hipérbole Frontera

Un proyecto de divulgación literaria y otras expresiones


Con noviembre nos acercamos de a poco al cierre: del otoño, del año... de la configuración temporal heredada, para estos tiempos donde los días son breves y la noches largas.

Nuestro No. 5 Preludio de invierno, va para ustedes con el agradecimiento por su lectura; y a nuestros colaboradores, jóvenes plumas que presentan sus propuestas poéticas, agradeciendo su confianza en este proyecto de divulgaciòn.

Asimismo, a Diego Cossío, agradezco su valiosa colaboración con la portada de este número.

Compartimos, además, dos recomendaciones en poesía y música. Memorias de una molécula, de Elizabeth Villa (Pinos Alados, 2018) y Bajo la esfinge de Roberto Salomón (2020).

La edición cierra con una breve selección de poemas de Jorge Ortega. Un recorrido —nunca suficiente— por algunos de sus libros, desde 1995 hasta 2011. Apenas una muestra sucinta de la tinta generosa del mexicalense, cuya obra les invito a explorar con detenimiento.

Sean, pues, bienvenidos y ¡gracias por leer!