12.25.2012

Libros y otras cosas...

Cuando co-habitas y co-existes con tu cría de 5 años es casi imposible no contagiarte de la alegría navideña... nomás de verle la sonrisa.

Este año la Kix  jugó un rol mucho más activo en las tradiciones familiares y disfrutó en grande.

Santa Claus cumplió las peticiones de la cartita que le envió hace semanas... luego entonces, su emoción de esta mañana fue algo que yo disfruté muchísimo.  Esa inocencia de los 5 años es increíble. 


Este libro no se lo trajo Santa, se lo regalé yo. Y podrán imaginar mi alegría (y orgullo, claro) cuando me pidió se lo leyera antes de abrir las cajas de juguetes.  Todavía hace un momento, cuando regresó de su visita a la familia paterna, se sentó a mi lado en la sala y me pidió lo leyéramos de nuevo.

La moraleja puede ser de lo más simple: no hablar con extraños (en el bosque o donde sea).  

Sin embargo (y ésto lo descubrimos juntas) los personajes son algo con lo que pudimos identificarnos: "Érase una vez una niña que vivía con su mamá..."  También hay una abuelita enferma.

Las figuras masculinas son dos: el lobo y el leñador (mmm... bueno, muy maniqueo el asunto, pero, qué podemos esperar de un cuento que tiene su origen en la tradición oral del medioevo). En este caso, los personajes no tienen un vínculo o asociación directa a nuestra experiencia cotidiana, así que nos quedamos en el cuento.  Es decir: para nosotras no hay amenazas explícitas, ni necesitamos ser rescatadas por nadie.

Las ilustraciones de Dubravka Kolanovic son lindísimas y endulzan los momentos más oscuros del relato.

El texto de Gaby Goldsack es perfecto para ser leído en voz alta. Te permite jugar con la voz de los personajes y hacer la experiencia más amena.  En general, esta edición de Parragon, muy recomendable.

A seguir disfrutando las vacaciones, pues!

2 comments:

jose fá said...

Creo que tu niña no se queda en el cuento. Ella tiene, aunque tú no quisieras (porque las mamás no queremos nunca eso)temores agazapados como ese lobo. Y el relato, por fortuna, resuelve y conforta.

El tema de los cuentos infantiles es algo que me atrae mucho, disculpa por discrepar un tantito con tu post... jeje. Quiero, más bien, dejar un abrazo muy cálido para ustedes dos, lectoras de cuentos, y desearles lo mejor para los años venideros..

Monica Morales said...

Mtra. Josefa!

Nada que disculpar!...al contrario, muchas gracias!

Muy cierta su observación... por fortuna el cuento, como bien dice, lo resuelve y confronta. A mí me toca resolver y confrontar los temores fuera del texto (espero siempre tener las respuestas... aunque, igual, seguro llegará el momento en que no...)

Por el momento he encontrado un apoyo muy importante en la literatura infantil para ayudarle a entender el mundo... y a imaginar nuevas posibilidades.

Reciba, también, un gran abrazo desde estas tierras!... ojalá nos veamos en junio :)