... mis lentes, artefactos que me llevan por la vida evitando que de "un mal paso"... plásticos negros con cristales ralladitos por las noches en que a medio dormir, los deposité "a ciegas" en el buró. Mis lentes, compañeros inseparables de 16 horas al día (o más), están cansados.
Hace dos años los tengo. Fui feliz con su llegada porque siempre quise uno lentes de plástico negro... acá muy intelectuales jeje. Y desde entonces andan conmigo, días y noches, frente a las letras de algún libro, la pantalla del cine o la tv, la carretera, las lentes de mis cámaras; frente a los rostros de la gente que quiero, frente a las maravillas de la vida... ah! pero sobre todo, frente al monitor de una pc!
Mis lentes, testigos de cada letra escrita en mis blogs, hoy se sienten cansados, mi ojos lo advierten... y, la verdad, es que he sido tirana, fría y descuidada... no le he dedicado tiempo a su limpieza minuciosa, siempre ando con las prisas limpiándolos con el aliento de mi boca y la tela de mi blusa. Nunca los guardé en su estuche a dormir por las noches... permanecieron tristes en un rincón del buró en medio de la oscura noche esperando el amanecer.
Mis lentes están cansados... quizás sólo cambie los cristales, porque en verdad amo ese plástico negro. Pero deberé prometerles que cuidaré mejor de ellos; que los guardaré cuidadosa noche a noche en su estuche; que compraré la franela y spray indicados para su limpieza. Sí, cuidaré de ellos en su vejez, hasta que los tornillos se aflojen y no pueda más apretarlos quedando sus patitas sueltas.
Y entonces los recordaré con nostalgia, siempre agradecida por su paciente comprensión, por mostrarme el brillo en las cosas del mundo, por dejarme aprehender lo bello a través de mi vista. Por haber sido mis primeros lentes de plástico negro.
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mmr