7.11.2020

Con ustedes: Hipérbole Frontera

Bienvenidos a 
Hipérbole Frontera
Un proyecto de divulgación literaria y otras expresiones

Con cerca de veinte años como lectora asidua de poesía y toda una vida en esta fascinante esquina del mundo; mi vocación en el fomento a la lectura, constreñida a los muros reales y virtuales del confinamiento por la pandemia de COVID-19, finalmente toma como válvula de escape este modesto, pero entusiasta, proyecto de divulgación literaria (y de otras expresiones) para compartir con propios y ajenos, palabras e imágenes.

Bajo la metáfora de la hipérbole, figura retórica y matemática; y desde esta frontera, iniciamos hoy todos; ustedes y yo, algo que espero se convierta en una hermosa amistad.

Para esta edición inicial, agradezco la generosa colaboración de tres poetas y amigos entrañables: Alfonso García Cortez, Flora Calderón Ruiz y Olga Gutiérrez Galindo.

He buscado, además, dedicar el número a proyectos editoriales que actualmente construyen, me parece, el corpus de literatura regional más relevante de esta mitad del siglo XXI. Asimismo, para celebrar los 10 años de El Grafógrafo: libros & café, a través de una charla virtual con René Castillo.

Finalmente, quizá por la nostalgia, pero sobretodo por agradecimiento sincero a Gilberto Licona, recordamos el 18 aniversario de los Cuadernos Existir, aquellas brevas de inicio de siglo que abrieron la puerta a varios de los poetas contemporáneos de Tijuana.

Sean, pues, bienvenidos y leamos juntos, por muchos números más.

5.31.2020

¿Cómo recordaremos este tiempo?



Seré franca: hace semanas quiero escribir este post... pero me quedo con la pantalla en blanco, cada vez.

¿Será que aún no tengo la respuesta?

Suelo decir a mis amigos que "mi vida era cuarentena desde antes". En realidad, salvo que la cría y yo trabajamos desde casa y no hemos visitado a la familia; poco han cambiado nuestras dinámicas cotidianas.

Puedo decir que hasta he disfrutado el tiempo en casa. Cambiar los muebles de lugar, renovar mi recámara. Cocinar y convivir con una hija adolescente, que se confirma como una de mis personas favoritas... y, sin duda, la ideal para vivir estos días de encierro.

He compartido mi trabajo poético con distintas iniciativas de instancias de Cultura, invitaciones de amigos y sesiones de #NochesDeLunaBrava, buscando dejarles algo amable, para estos días.

Las noticias nos llevan de la preocupación al desencanto, al atestiguar lo terriblemente humanos que somos todos, desde las cabezas del gobierno, hasta nosotros como ciudadanos. Desde las grandes decisiones, hasta las acciones del día a día, como vecinos y parte de una comunidad con los índices más altos de contagios en el país. 

Pero también, nos conmueven los gestos de aquellos que día a día se la juegan para que salgamos adelante. Sea cuidando de los enfermos en los hospitales, dando clases desde casa; o recaudando fondos y apoyando a quienes lo necesitan.

Muchas cosas suceden justo ahora en el mundo. Muchas más que la contingencia por el COVID19. Esta semana estalló en USA una de las más terribles crisis sociales a causa del racismo. En el mundo miles de personas mueren por enfermedades y conflictos que no se relacionan con la pandemia, que son de antes... que seguirán después.

Quizás poca cosa podemos hacer en realidad. Pero son nuestras acciones cotidianas, las que inciden en nuestro contexto y desde nuestra trinchera (modesta o amplia), las que darán testimonio de nosotros, en este tiempo... como en cualquier otro.

Así las cosas. Les dejo un abrazo. Cuídenseme mucho.

1.26.2020

2019-2020


Me doy cuenta que hace 8 meses no pasaba por aquí. De pronto el 2019 se volvió complejo, entre cambios, retos y gozo... hasta cerrar en una transición con el 2020 que ha sido un knock out para la familia y varios de mis más cercanos. Y aquí vamos, en el intento por levantarnos de la lona.

Pero no puedo quedarme únicamente con lo difícil o triste. La vida es más rica, interesante y sorprendente.

El 2019 es el año de «Rómpase en caso de», mi cuarta publicación individual que ha sido gratamente recibida por los lectores.

La cría ingresó a la secundaria y la veo cada vez más independiente, autónoma y dedicada a su gran pasión: la animación digital.

Las amistades: conmigo. Pasan los años y su presencia luminosa me conduce para seguir adelante aún en los momentos más oscuros.

La vida nos nutre de experiencias atesorables: amaneceres, palabras, acompañamientos que se vuelven huella profunda en la memoria.

Sonreí mucho, en 2019. Y mi sonrisa fue desde la entraña.

Estamos a punto de terminar el primer mes del 2020. Es ahora que cada una de las manos y miradas queridas, son tan necesarias y apreciadas.  Voy a por 44 años en este mundo... y espero dejar lo mejor en todas y cada una de mis personas importantes. 

Espero tener claro, siempre, todo aquello que no está en mis manos. Y lo que sí, atenderlo de forma adecuada, justa y cálida.

Esta reflexión surgió hace unos días, al renovar mi licencia de conducir. La señorita que tomaba mis datos preguntó si quería donar mis órganos —yo quisiera, quisiera mucho y tanto, pero tuve hepatitis a los 14 años—. "No", le respondí y expliqué la causa. Mientras ella seguía con la mirada fija en la pantalla, pensé que mi tarea es ayudar lo más posible, brindar mi apoyo en cada oportunidad. Una vez muerta, en nada serviré, ni serán mis restos de provecho en lo más mínimo. Es aquí, ahora, mientras haya vida.


Así las cosas.

5.05.2019

De tinta y besos


Egon Schiele


A veces 
somos como nunca nuestra más nítida forma 
al desdibujarnos en otro cuerpo, 
entre su abrazo íntimo y total, 
diluidos en la tinta salada 
que beben sus labios 
hasta saciarse.

5.01.2019

Noticias

Llegó mayo y con él noticias muy felices... ¡estén atentos!


2.24.2019

Los invito a seguirme en #Spotify





DISCRECIONALIDAD
De "Nombrarlo Todo" (2015). Tijuana: Nódulo Ediciones.
Texto y voz: Mónica Morales Rocha @MoonyTj

Escuchar AHORA

12.09.2018

Fuiste dulce, 2018

Jamás terminará de asombrarme cómo el tiempo se las arregla para escurrirse entre los pasos que atinamos a dar día tras día. Es diciembre de 2018 y llega la hora de los recuentos. Nos vemos al espejo, ante nuestro público más crítico, y rendimos cuentas.

Hoy, con la paz que los años van dejándonos en el cansancio del cuerpo, me siento particularmente satisfecha. Puedo asomarme, de reojo y rapidito, al 2017 y de aquellos días a este punto hay distancias impresionantes... todas dentro de mí.

El 2018 me dejó, sí, una estancia en el hospital luego de trámites y peregrinaciones burocráticas. Sin embargo, mi estado actual es por demás saludable y me siento tan fuerte como siempre.

Laboralmente cerré mi primer año en Ibero con dos semestres bastante satisfactorios. Mi retorno a Educación Superior ha sido grato y ya me preparo gustosa para el inicio del siguiente ciclo. En Altazor la dinámica laboral está fortaleciéndose y el equipo de trabajo, reconfigurado, avanza hacia horizonte prometedor; el próximo año anuncia grandes satisfacciones y la sola idea me emociona como no tienen idea.

Noches de Luna Brava cumplió 5 años. La celebración con espectáculo el día de mi cumpleaños resultó una noche deliciosa. Es una fortuna poder compartir lo que te gusta con compañeras tan talentosas y un público tan cálido, leal y entusiasta. 

Inicié mi colaboración con Historiografía Mexicana, un proyecto de divulgación (y curaduría) de materiales históricos bastante bien estructurado y gestado desde la pasión por la historia de México. Por ahí estoy en las rúbricas y, recientemente, en episodios que comparten textos de plumas femeninas.

Mi familia está bien. Mis grandes amigos, cerca, más que nunca. Mi corazón muy abrazado por el cariño de los míos. Frente a ese espejo de los recuentos, puedo sonreír con la sonrisa amplia porque, sí, fuiste dulce 2018.

Acá les comparto mi canal de Spotify, algo que no hubiera logrado sin ese cariño y acompañamiento que agradezco con toda el alma... vienes bonito, 2019, ya te adivino.

10.20.2018

Idilio amoroso y textual...

Lo mío con los libros se ha convertido al paso de los años en un idilio por demás aleatorio y afortunado... así, a lo Maga y Oliveira, nuestros encuentros por la ciudad son resultado del azar. A veces un ejemplar, otras, como hoy, varios.




Hace ya bastante tiempo, en mis años universitarios, El Día de UABC exhibió en sus aparadores un ejemplar precioso con pasta dura de "El segundo sexo", de Simone de Beauvoir. Los casi quinientos pesos del precio lo volvieron por completo inalcanzable en aquellos días. Lo busqué después, de manera intermitente, sin éxito. La semana pasada, en Instagram, un alma piadosa —rematando su biblioteca— lo ofrecía a un precio que, hoy, sí estuvo en mis manos pagar. Me lancé a la cita en el Pasaje Rodríguez a por él. 

Mi corazón enamorado habría tenido suficiente con este botín, pero las mesas de El Grafógrafo guardaban algo para mí. Eché un vistazo sin prisa, recorrí lomitos sin interés específico, solo por la emoción de la búsqueda, y estaban ahí:




Descubrí la palabra "cartas" y me detuve en seco. El género epistolar me resulta por demás apetecible. Será la curiosidad por la comunicación ajena, el deleite en las formas del trato; esa manera —casi— extinta de relacionarse, mantenerse cercanos y ser con y para otros a través de las palabras, me provoca real fascinación. Ojalá siguiéramos escribiéndonos en papel, enviando en sobres nuestro cariño, descubriendo en los buzones de casa las palabras añoradas. "Cartas desde México" de Rosalie Evans. Ubiqué en la contraportada el contexto: Puebla, 1918-1924, y no dudé.

A tan solo unos cuantos lomitos a la derecha, "Las actividades espaciales en México: una revisión crítica", por Ruth Gall y otros, edición del FCE y la SEP, de 1986. Proclive a los temas científicos, el título en sí mismo me hizo detenerme; sin embargo, que el proyecto estuviera liderado por una mujer, fue lo que me llevó a hojear el ejemplar. Disfruto con deleite el texto académico (lo mismo que los literarios). El lenguaje claro y objetivo; la estructura y metodología; los temas alejados (¡y lo celebro!) del pensamiento mágico, arrojando luz sobre el mundo, la naturaleza, los seres humanos, me pueden atrapar con euforia, como lo hace una gran novela o un poemario encendido.

Lo tomé con el pretexto de regalarlo a la cría, tan interesada últimamente en la ciencia y los posibles vuelos por el espacio exterior. Y, sí, por no sentirme egoísta llenándome de libros para el goce personal.

Y volví a casa a encerrarme con los tres, a revisarlos en privado. De "The second sex" y la Beauvoir tengo años de información y acompañamiento, así que busqué a Evans y Gall, para conocerlas mejor y tener más claro desde dónde escribieron estos libros. Y encontré que, si bien ambas extranjeras, cada una vivió su relación con México de manera distinta: 

Para Evans fue el país próspero, de finales del porfiriato y, años más tarde, el lugar donde murió su esposo inglés y donde luchó (hasta perder la vida) por recuperar sus propiedades (tomadas por la Revolución) desde su percepción de justicia sin tener claro el panorama nacional, más allá de su problemática particular.

Por su parte para Gall, polaca que llegara a México huyendo de la Segunda Guerra Mundial, este país que volvió suyo adoptando la nacionalidad, fue su trinchera científica. Sus aportaciones resultaron innovadoras, en un México de la segunda mitad del siglo XX, por su conciencia sobre la brecha científica y tecnológica que debíamos cerrar.

Tres autoras, pues, para aprender mucho de ciencia, historia y nosotras mismas. No podría estar más feliz con los hallazgos.

Así las cosas.

7.12.2018

El julio 42 de mi vida...


Iniciamos ya la segunda mitad del 2018, testigos y partícipes de procesos electorales inéditos que nos mantienen muy atentos al devenir del país. Sin panaceas ni soluciones mesiánicas, la ciudadanía responsable va más allá del voto. Seamos congruentes.

Año de transiciones personales, sin duda, sin embargo sin abandonar la docencia que me nutre tanto. En lo laboral, como en cada aspecto de mi vida, busco mantenerme fiel a mis convicciones. Mas, en este punto, es preciso andarse con límites claros y atenta a la salud, la familia. Una se abandona con facilidad ante el furor de los entusiasmos... una ya no está para esos "trotes".

Sí, voy de apoco asimilando esta mujer en quien me convierto al paso de los años. Observándome con atención a mis cambios, a los nuevos alcances y necesidades. Reconozco el trayecto que aún hay por andar y asumo la responsabilidad de vivirlo a plenitud, con los sentidos dispuestos y la voluntad fuerte. Por mí y cada uno de los míos. 

Recibo cada "señora" de los desconocidos, con la serenidad de saber que ciertamente voy en esa etiqueta, con todo lo bonito de mi vida. Prefiero el "profe", de cualquier manera, pero ya no me erizo ni me acongojo.

La cría, en poco tiempo, me rebasará en estatura, ánimo e inteligencia. Me preparo para ser madre de una adolescente, no sin nostalgia, lo confieso, y para ayudarle a subir cada peldaño por venir... hasta verla alzar el vuelo.

Sí, la vida es distinta a lo que fue en aquel lejano 2004, cuando nació este blog. La vida, el mundo y yo.

Así las cosas.

5.21.2018

Atenta invitación | «Notas al pie» en la XXXVI FLT




Pues bien, luego de 1 año de su presentación en CDMX, ahora traemos «Notas al pie» a la XXXVI Feria del Libro de Tijuana.

Me emociona contar con la presencia de dos mujeres talentosas, a quienes admiro mucho, en los comentarios: Mariel Miranda (socióloga y fotógrafa) y Sonia Gutiérrez (poeta y docente). 
Mariel Miranda
Sonia Gutiérrez

La cita es el próximo sábado 26 de mayo, a las 19:00 hrs., en la Sala de Lectura del CECUT.

Allá nos vemos.