8.27.2004

A propósito de Amado Nervo...

Si tú me dices: ¡Ven!
Si tú me dices: "¡ven"!, Lo dejo todo...

No volveré siquiera la mirada
Para mirar a la mujer amada...

Pero dímelo fuerte, de tal modo
Que tu voz, como toque de llamada,

Vibre hasta en el más intimo recodo
Del ser, levante el alma de su lodo
Y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices: "¡ven!", Todo lo dejo.
Llegaré a tu santuario casi viejo,
Y al fulgor de la luz crepuscular;

Mas he de compensarte mi retardo,
Difundiéndome, ¡oh, Cristo!,
Como un nardoDe perfume sutil, ¡ante tu altar!
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